{"sf1_id":101312,"sf2_id":"k1VoJXje","title":"Eres mi Ã¡ngel","author":"starflyer","words":765,"posted_at":"2009-09-09T10:22:00.000Z","tags":["Cuddling","Dragon","Human","Love","M/M","No-Yiff","Spanish Language"],"url":"https://fse.anthro.fr/stories/101312-eres-mi-a-ngel","original_url":"https://sofurry.com/s/k1VoJXje","image_url":"https://www.sofurryfiles.com/std/thumb?page=101312\u0026ext=.jpg","description":"","content":"La noche habÃ­a empezado a cubrir el cielo antes de lo previsto. Decidieron refugiarse en una pequeÃ±a cueva natural que encontraron en el trayecto. Recogieron algo de leÃ±a para despuÃ©s hacer una hoguera. Cuando el Sol se hubo marchado definitivamente, los dos ya estaban dentro. \n\nPoco antes de que todo se hubiera oscurecido por completo, comenzÃ³ a llover.\n\n-SerÃ¡ mejor que prendamos el fuego ya. Si no, nos calaremos hasta los huesos.\n\nNo hubo ningÃºn tipo de objeciÃ³n.\n\nLas llamas ardÃ­an plÃ¡cidamente, bailando divertidas sobre su lecho de madera. El agradable calor que emitÃ­an resultaba bastante placentero. \n\nTras un rato sin hablar casi, decidieron cenar. Luego, se fueron a dormir, tapÃ¡ndose con sus respectivos abrigos.\n\nCercana la medianoche, el joven humano reparÃ³ en que su compaÃ±ero dragÃ³n no se habÃ­a rendido a los brazos del sueÃ±o todavÃ­a, revolviÃ©ndose y agitÃ¡ndose con cierta frecuencia.\n\n-Â¿No consigues quedarte dormido? â€\"preguntÃ³ en voz baja.\n\nSu compaÃ±ero, no muy diferente en edad a Ã©l, girÃ³ sobre sÃ­ mismo una vez mÃ¡s para hablar con el joven.\n\n-Lo siento, no tenÃ­a intenciÃ³n de molestarte...\n\n-No es nada â€\"lo interrumpiÃ³-. Â¿Te inquieta algo en particular?\n\nSu acompaÃ±ante no respondiÃ³ de inmediato; le daba un poco de vergÃ¼enza admitirlo.\n\n-Bueno, es que... -balbuceÃ³, para luego mentir-, no sÃ©, creo que no estoy acostumbrado a viajar de esta manera.\n\n-No te preocupes, a todos nos pasa la primera vez â€\"contestÃ³, mostrÃ¡ndose comprensivo-. Â¿Quieres que te cuente algo que a me ayuda siempre que no concilio el sueÃ±o?\n\n-SÃ­, por quÃ© no â€\"dijo el dragÃ³n interesado, incorporÃ¡ndose.\n\nEl joven se levantÃ³ y se fue hacia donde estaba situado su compaÃ±ero de travesÃ­a. Una vez estuvo a su lado, se volviÃ³ a sentar. ApoyÃ³ la espalda contra la pared, quedando los dos aproximadamente a la misma altura. PasÃ³ un brazo por detrÃ¡s de su compaÃ±ero, lo cogiÃ³ de su hombro y lo trajo hacia sÃ­. RecostÃ³ su cabeza por debajo de su cuello. El dragÃ³n estaba algo sonrosado, pero no se resistiÃ³.\n\n-Â¿Sabes? â€\"llamÃ³ su atenciÃ³n- De pequeÃ±o solÃ­a viajar mucho con mi padre. A mÃ­, que era sÃ³lo un niÃ±o, me daba mucho miedo la oscuridad, y por eso le rogaba que nunca apagara el fuego. A pesar de ello, habÃ­a noches en las que no podÃ­a quedarme dormido ni con luz, temiendo que de un momento a otro apareciese una bestia salvaje e intentara infligirnos daÃ±o a mÃ­ o a mi padre. \n\n\\\u003e\\\u003eÃ‰l, que siempre me entendÃ­a, trataba de tranquilizarme cantÃ¡ndome una cancioncilla que habÃ­a aprendido de mi madre, que a su vez usaba para sosegarle tambiÃ©n en los momentos de miedo y tensiÃ³n. TodavÃ­a hoy la recuerdo, y como te dije antes, la sigo utilizando. DecÃ­a asÃ­ â€\"el joven se aclarÃ³ un poco la voz y comenzÃ³ a cantar con una voz suave y reconfortante-:\n\n_Por manta yo tengo al cielo_\n\n_Las estrellas ahuyentan al miedo_\n\n_Y a no despertar maÃ±ana no temo_\n\n_Porque sÃ© que mi Ã¡ngel vela mi sueÃ±o_\n\n-Â¿QuiÃ©n era \"su Ã¡ngel\"? â€\"cuestionÃ³ curioso el dragÃ³n.\n\n-Mi madre, por supuesto. Se amaban mucho. Fue un duro golpe para mi padre el que ella muriera tan pronto. Aun asÃ­, supo aguantar el golpe y no decaer. Creo que lo consiguiÃ³ porque no querÃ­a verme triste a mÃ­ tambiÃ©n.\n\nLos dos quedaron inmÃ³viles durante un rato, rompiendo el silencio sÃ³lo cuando el muchacho tarareaba la mÃºsica de la canciÃ³n en voz baja mientras acariciaba el dorado pelo de su compaÃ±ero.\n\nUna vez comprobÃ³ que se habÃ­a relajado, el joven hablÃ³.\n\n-Â¿Te sientes mejor?\n\nEl dragÃ³n, todavÃ­a algo tÃ­mido, mascullÃ³ unas palabras ininteligibles, pero comprendiÃ³ que debÃ­a decirlo.\n\n-SÃ­, pero... pero creo que...\n\n-Â¿QuÃ©? â€\"preguntÃ³ el joven.\n\n-Pero creo que lo que me ayudÃ³ no fue sÃ³lo tu canciÃ³n.\n\nEl joven no respondiÃ³. En su lugar, permaneciÃ³ quieto donde estaba, palpando dulcemente su melena.\n\n_Eres mi Ã¡ngel_, pensÃ³ el dragÃ³n tras acomodarse sobre su amigo.\n\n-Y tÃº el mÃ­o â€\"manifestÃ³ el joven con ternura.\n\nFinalmente, el dragÃ³n pasÃ³ tambiÃ©n su brazo izquierdo por detrÃ¡s de la espalda del muchacho, hasta llegar hasta al derecho, que se encontraba sobre las piernas de Ã©l, entrecruzando las manos. El joven humano imitÃ³ su acciÃ³n.\n\nAsÃ­ quedaron, abrazados, con la tenue luz de la hoguera iluminÃ¡ndolos. No se separaron ni un segundo durante toda la noche, y en lo mÃ¡s hondo de sus corazones juraron no hacerlo por el resto de sus vidas.\n\nAquella noche fue la primera de otras muchas noches, de otros muchos momentos, algunos felices, otros no tanto, pero siempre mantuvieron su promesa. DespuÃ©s de todo, Â¿quÃ© es el amor sino eso?\n\nÂ\u0026nbsp;\n  \n  \n\n"}