# Posibilidad de conclusiones

Author: Gariel
Tags: Gay Relationships, Philosophy, Psychological, Spanish Language, Story Series, Various Species, Wolf

#9 of Formas de contar una historia

â€Le despierta su propia voz mecÃ¡nica luego de cinco veces que sonÃ³ el telÃ©fono. Ya es de maÃ±ana. Recostado sobre un sofÃ¡ Andrew escucha sus palabras grabadas hace mÃ¡s de tres meses en su mÃ¡quina contestadora.Â&nbsp; AÃºn le duele el rostro.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€â€"Hola quien seas. Por lo pronto no puedo contestar pero puedes dejar un mensaje y en cuanto pueda te responderÃ©. O si quieres puedes llamar luego. Ciaoâ€".

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; La voz al otro lado de la lÃ­nea le hace saber que se encuentra solo en casa. Se incorpora rÃ¡pidamente enredando sus piernas con la ligera manta que de manera mÃ­nima cubrÃ­a su cuerpo. Cae al suelo mientras la voz continua hablando.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€â€"SÃ© que fue egoÃ­sta de mi parte salir de tu casa sin decirte nada. Pero Â¿quÃ© mÃ¡s podÃ­a decirte sino sÃ³lo gracias? Aunque en realidad no valiÃ³ la pena de todos modos. Eres un buen corcel y siento decirte que a pesar de todo eso no es suficiente. Por favor no levantes el auricular. SÃ© que estÃ¡s allÃ­ y si no respondiste antes fue porque aÃºn dormÃ­as. CrÃ©eme que si respondes no sabrÃ¡s nunca las razones de mi huidaâ€".

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€Andrew descansa su mano sobre el aparato. Siente el frio del plÃ¡stico negro. Respira agitado, una sensaciÃ³n similar a aquellas cuando era un potro y sus padres entraban molestos a su habitaciÃ³n por alguna travesura que habÃ­a realizado. Era un miedo acerca de algo mÃ¡s grande que Ã©l. QuizÃ¡ peor que un castigo de antaÃ±o. No se atreve a moverse.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€â€"CrÃ©eme que yo no necesito promesas de ningÃºn tipo. Como te dije eres alguien bueno pero yo soy una unicornio. Necesito mÃ¡s que simple protecciÃ³n o quizÃ¡ un amor que podrÃ­a despertar en mÃ­ â€"la voz de Helen se entrecorta al intentar continuarâ€". QuizÃ¡ sea algo maravilloso eso que llaman amor. Que alguien estÃ© para ti para todo y estar igualmente para alguien mÃ¡s. Siempre serÃ¡s mi prÃ­ncipeâ€".

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€El corazÃ³n del corcel se agita intensamente. Lo escucha retumbar en su interior. Es tan fuerte que puede incluso ensordecerlo impidiendo escuchar las palabras de Helen. Cada palabra pareciera ser pronunciada con lentitud, como si necesitara ser comprendida perfectamente antes de desvanecerse en el pasado. Y cuando la unicornio perdiÃ³ un momento la voz Andrew sintiÃ³ un nudo en la garganta.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€â€"No te preocupes, no regresarÃ© con GontrÃ¡n. Mis padres ya iniciaron una demanda legal en su contra. AdemÃ¡s, no soy tan estÃºpida como otras hembras. No. Pero encontrarÃ© otro prÃ­ncipe sobre el cual pueda descansar la cabeza y tener seguro mi futuro. La verdad es que de ti apenas si conozco el nombre pero no creo que puedas satisfacerme mÃ¡s que en lo sexual. Aunque fue hermoso.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€â€˜Pero debo decirlo, sin mÃ¡s vueltas, sin adornos que disminuyan el efecto. Soy Helen Rivalpando y no puedo terminar con un simple mecÃ¡nico, no mi querido. Aunque seas lo mÃ¡s real que he tenido, lo mÃ¡s bello que he experimentado, lo mÃ¡s intenso que he saboreado sÃ© que tales alegrÃ­as no serÃ¡n suficientes para compensar la frustraciÃ³n de una vida miserable. Â¿Acaso pensaste ser mi salvador? Â¿Acaso me entregarÃ­a a ti completamente por liberarme de un tirano celoso? Â¿Acaso el amor lo vence todo? PatraÃ±as querido mÃ­o, son sÃ³lo patraÃ±as. Ahora puedes responder la llamada, puesto que he terminado de hablarâ€".

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€El silencio invade el departamento. Todo es friÃ³ y permanece asÃ­ aun despuÃ©s que le tono de colgado seguÃ­a escuchÃ¡ndose en el auricular. Andrew lo levantÃ³ e intentÃ³ decir algo sin embargo no pudo hacerlo. Helen se despidiÃ³ pidiÃ©ndole perdÃ³n y que no la buscara. â€˜Fue una aventura de una noche, como otras que he tenidoâ€™ â€"dijo ellaâ€". Y en un susurro se dijeron adiÃ³s.â€

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; JuliÃ¡n termina de leer el cuento de Gariel cuando la puerta de su despacho se abre y ante Ã©l una rata blanca con gafas negras avanza mientras habla apresuradamente.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Por fin lo conseguÃ­ maestro. Un nuevo objetivo para mi tesis. Replantee todo y ahora creo que conseguÃ­ algo que valdrÃ¡ la pena.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; El oso se sorprende ante la entrada vertiginosa de Ricardo. Desde una semana atrÃ¡s no sabÃ­a de Ã©l y ahora estÃ¡ allÃ­ con su pesada mochila en hombros y la multitud de papeles entre brazos hablando sin parar sobre su nuevo objetivo de trabajo. Ha sido tan intensa la impresiÃ³n que le dio su alumno que abandonÃ³ sobre el escritorio la revista que tenÃ­a entre sus garras.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Ricardo extiende hacia el oso un par de cuartillas. Escritas en ellas se resume todo lo que la rata comienza a narrar. Explicaciones detallas en procedimientos y planteamientos. Una exposiciÃ³n que agota en momentos al joven alumno y hace que pierda su voz intentando recuperar el aliento. Su cuerpo delgado se agita al pronunciar ciertas palabras clave en su trabajo. Se muestra orgulloso. Toda su frustraciÃ³n y furia se desahoga en ese momento esperando la aprobaciÃ³n de su tutor.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Pero JuliÃ¡n estÃ¡ muy lejos de entender lo que Ricardo seÃ±ala con insistencia puesto que en lo Ãºnico en que puede pensar ahora es en las palabras leÃ­das antes de su llegada. Cada personaje imaginario que describiÃ³ el lobo toma el rostro de alguien en la vida cotidiana del oso. Reconoce en Andrew la figura de FÃ©lix y en la de Helen y GontrÃ¡n la personalidad del autor. Mientras que en el final las palabras de Erika cobran razÃ³n.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Es verdad, â€"piensa el osoâ€" Gariel no puede ser el hÃ©roe de esta historia. Es mÃ¡s, es la vÃ­ctima por su culpa.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿Cree usted que esto pueda ser realizado, maestro?Â&nbsp;â€"pregunta finalmente Ricardo luego de varios minutos de discurso imparable. JuliÃ¡n lo observa y ve en Ã©l la agitaciÃ³n de una pasiÃ³n por conseguir algo, la alegrÃ­a que conlleva el simple intento por alcanzarlo, la fuerza que exhala la rata a travÃ©s de sus ropas empapadas. No sabe que decirle, no le escuchÃ³ pero entiende que una negativa puede ser fatal para alguien en el estado del joven.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Me parece que conseguiste lo que esperÃ¡bamos â€"dice midiendo cada palabra en la expresiÃ³n de Ricardoâ€". Esto era lo que yo querÃ­a que hicieras. Ahora tienes mi autorizaciÃ³n para llevar a cabo el estudio que me propones.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; La rata es incapaz de esconder la emociÃ³n que le embriaga. Sale del despacho para iniciar los preparativos para su experimento dejando a solas a JuliÃ¡n quien toma de nuevo la revista que dejÃ³ en el escritorio y relee la historia del lobo.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Por su parte Lorena se dice a sÃ­ misma, luego de leer el cuento de su hermano: â€"Â¡Ay hermanito! Â¿QuÃ© hiciste ahora?â€" Se encuentra sentada, con las piernas recogidas, en el sofÃ¡ de casa de sus padres. Repasa una y otra vez las pÃ¡ginas de la revista que ha estado leyendo.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿LeÃ­ste ya el cuento de tu hermano? â€"pregunta un gran lobo mientras desciende por la escaleras. Lorena voltea para ver a su padre quien con las mangas de su camisa azul recogidas hacia arriba y un par de pantalones grises camina para tomar asiento en la mesa del comedor donde su diario y una taza caliente de cafÃ© le esperan.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Lorena no responde a la inquietud del lobo hasta verlo pasar frente a ella. Su padre marcha inclinÃ¡ndose al avanzar con la pierna izquierda. Lo recuerda jugando con ella en el parque cercano, cuando ambos pateaban una pelota verde y Ã©l gritaba emocionado. La imagen de su padre parece grabada en un cuadro de vivos colores tanto en su memoria como en el tiempo presente. Al tenerlo frente a ella, sentado a la mesa bebiendo su taza de cafÃ©, responde:

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Si papi, ya lo leÃ­.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿Y quÃ© te pareciÃ³? â€"pregunta y bebe un sorbo a su cafÃ©.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"QuÃ© puedo decirte â€"dice la loba agitando las garrasâ€". TenÃ­a que menospreciar mi consejo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿QuÃ© le recomendaste?  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Una historia muy linda sobre un par de jÃ³venes que sentÃ­an que sus vidas estaban siendo destruidas por la incomprensiÃ³n del mundo y de sus padres. HuÃ­an intentado vivir su amor en plenitud, sin miedos ni culpas. Pero que despuÃ©s de todo, sus ilusiones no son suficientes para un mundo no creado para la debilidad del sentimentalismo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"No seas asÃ­ hija â€"responde el loboâ€". Tu hermano descubriÃ³ su corazÃ³n. Al fin dejÃ³ de esconderse. Eso debiera tener algÃºn mÃ©rito, Â¿no crees?  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Ay papÃ¡ â€"refunfuÃ±a la hijaâ€". No digas eso. Odio que imites a mamÃ¡.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿Hablan de mi? â€"pregunta una loba al entrar por la puerta. Una fragancia dulce pero punzante entra con ella a la habitaciÃ³n. Deposita una bolsa plÃ¡stica en la mesa del comedor e interviene en la conversaciÃ³nâ€". Â¿O es acaso del cuento de tu hermano?  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"De las dos cosas mami â€"responde Lorena acurrucÃ¡ndose en el sofÃ¡â€". Gariel escribiÃ³ algo que hasta tÃº entenderÃ­as.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Seguro que lo entendÃ­ y me hizo reÃ­r mucho. â€"seÃ±ala la loba mientras entra a la cocina.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Y le decÃ­a a tu hija â€"interviene ahora el padreâ€" que no fuera tan dura. Que despuÃ©s de todo Gariel por fin dijo lo que sentÃ­a por su amigo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Amigo o amante papÃ¡ â€"espeta Lorena con sarcasmoâ€". Que a estas alturas ya no veo diferencias.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Basta Lorena. DeberÃ­as estar orgullosa de Gariel â€"dice desde la cocina su madre.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¡Ah! Ahora la regaÃ±ada soy yo. IncreÃ­ble. PapÃ¡ Â¿por quÃ© no pude ser hija Ãºnica?  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Por que Ã©l naciÃ³ primero â€"seÃ±ala con calma el lobo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Y ademÃ¡s fue deseado â€"agrega rÃ¡pidamente la loba en la cocina.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Eres cruel mamÃ¡. â€"dice Lorena al acercarse por detrÃ¡s a su madre y tomÃ¡ndola por la cintura finge morderla en el cuello.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Sabes que es broma. No te pongas sentimental.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Madre e hija preparan el desayuno mientras el gran lobo gris continÃºa leyendo el diario matutino. Cuando los guisos estÃ¡n listos todos toman asiento para tomar el desayuno. Entre ellos se forma un silencio mientras lo comen.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Cuando los tres se encontraban a la mesa, un auto color rojo cruza por la calle frente a su casa. Un pantera habla nervioso a travÃ©s de su aparato celular mientras conduce. En la esquina, una seÃ±al de alto le hace detener el vehÃ­culo. Ha manejado por varios kilÃ³metros y ahora estÃ¡ cerca de su lugar de trabajo.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Si amor, siâ€¦ Claro no lo olvidarÃ©, estarÃ© allÃ­ a las ocho. Lo prometoâ€¦ Yo tambiÃ©n te quiero muchoâ€¦ Mil besos cariÃ±oâ€¦ Ciao â€"Luego apaga su aparato celular y arranca el automÃ³vil ante la seÃ±al verde del semÃ¡foro. Luis ha conducido por varias calles donde las fursonas caminan de un lado a otro. Mira a su lado izquierdo descubriendo el camellÃ³n central donde un extenso jardÃ­n se encuentra. Pasto verde, Ã¡rboles y algunas crÃ­as correteando en ese espacio. Mientras a su derecha las casas pintadas de azul, amarillo y verde abren sus puertas de las que salen los furs hacia sus tareas del dÃ­a.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; En el asiento del copiloto hay una revista que en su portada grandes letras gritan por atraer la atenciÃ³n del conductor. La comprÃ³ hace algunos minutos y hojeÃ¡ndola un poco encontrÃ³ el cuento de Gariel. LeyÃ³ algunas lÃ­neas y sus pensamientos huyeron tan lejos que no escuchaba los claxon de los automovilistas que venÃ­an atrÃ¡s de Ã©l.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Con que despuÃ©s de todo si era de esto de lo que se trataba â€"piensa el pantera mientras da vuelta a la derecha tomando una ancha avenidaâ€". No entiendo por quÃ© ambos se pasan el tiempo tirando de un lado a otro. Tan fÃ¡cil que serÃ­a que se animaran a estar juntos. Pero en quÃ© estoy pensando, se matarÃ­an entre ellos. No creo que FÃ©lix abandone su vida de don Juan por nada, y Gariel cada noche estarÃ­a destrozado por los celos. Si que son complicados estos dos.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; La seÃ±al en rojo lo obliga a detenerse de nuevo. Un rinoceronte y su pequeÃ±a crÃ­a cruzan frente a Ã©l. Todo se agita en la ciudad cuando el cielo brilla en azul. A ambos lados de la avenida las tiendas y comercios abren sus puertas. Es el primer dÃ­a de la semana y a pesar de las revelaciones que trajo consigo la maÃ±ana toda la vitalidad de un dÃ­a perfecto no menguarÃ¡ en lo absoluto.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Pero, Â¿quÃ© tan difÃ­cil es mentir? â€"continÃºa cavilando cuando el semÃ¡foro cambia a verde de nuevoâ€" Nora no se entera de nada cuando salgo con mis amigos. Y si lo hace no parece importarle. Tal vez sea conveniente reconocer que eso de la lealtad no es mÃ¡s que un cuento infantil. Pero es cierto que sÃ³lo en mi caso han sido besos y algunas caricias. En comparaciÃ³n con FÃ©lix lo que hago son cosas de niÃ±os.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€La verdad le soy fiel a Nora. Nunca he pensado en sobrepasar los lÃ­mites con otras hembras. JamÃ¡s voy a lugares con el propÃ³sito de ligar a alguien. Son ellas las que se lanzan a mÃ­ y no creo que sea muy cortÃ©s despacharlas asÃ­ como asÃ­. AdemÃ¡s con unas copas encima cualquier cosa puede pasar.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€Â¿Pero si me lo hiciera Nora a mi? Bueno, confÃ­o en ella. Y la conozco, no creo que lo haga pero en el remoto caso de que lo hiciera quÃ© importa. EstÃ¡ en su derecho y es divertido. Veamos, hagamos de cuenta que es cierto. De que me acabo de enterar que ella estuvo con un chico la noche pasada y que Ã©sta noche la verÃ© a ella y a sus padres, Â¿cÃ³mo me sentirÃ­a? Pues molesto, inevitable. Traicionado a mis espaldas. Creo que no fue buena idea pensar en eso.â€

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Llega al edificio de cristal donde las oficinas de la corporaciÃ³n se encuentran instaladas. Rodea la manzana para alcanzar la entrada del estacionamiento subterrÃ¡neo. Presenta su credencial al oficial y Ã©ste le permite el acceso. Conduce hasta su cajÃ³n de aparcamiento donde detiene su automÃ³vil.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Pero esos dos no son como yo y Nora. Ellos se matarÃ­an sin remordimientos. Me pregunto si FÃ©lix ya leyÃ³ el cuento â€"baja Luis del automÃ³vil y camina hacia el ascensor que le llevarÃ¡ al dÃ©cimo piso.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Sin embargo FÃ©lix habÃ­a llegado a la oficina veinte minutos antes. SaliÃ³ temprano de casa para comprar la revista que contenÃ­a el cuento de Gariel. En el puesto de revistas empezÃ³ a hojearla y mientras caminaba leÃ­a su contenido. Se detuvo un autobÃºs, subiÃ³ a Ã©l y mientras avanzaba por la ciudad terminÃ³ de leer la historia escrita por el lobo. La media hora del trayecto pasÃ³ desapercibida para el jaguar.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Ahora permanece con la cabeza apoyada en una garra y mira al frente sin ver a nadie. Sobre el escritorio descansa la revista cerrada que hacÃ­a poco fuera leÃ­da. El jaguar imagina los eventos del pasado. El concierto de la semana pasada y la conversaciÃ³n que tuvo con Gariel. No escucha el timbre del telÃ©fono.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿No piensas contestar? â€"FÃ©lix mira hacia arriba y encuentra el rostro de Luis. Su semblante parece desconcertado ante la pregunta de su amigo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Despacho del licenciado Ãlvarez, buenos dÃ­as â€"responde el pantera ante el desconcierto de FÃ©lix.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; El jaguar observa con el hocico abierto como el pantera responde a la llamada. Todo le parece fuera de lugar, como si estuviera separado por una burbuja que hace opacas las imÃ¡genes que le rodean. Luis con su traje azul marino es tan irreal como su escritorio, la computadora encima de Ã©l y la repisa que en el muro sostiene una pelota de beisbol y algunos pequeÃ±os reconocimientos ganados durante la universidad. Es oscura la habitaciÃ³n. Las largas cortinas permanecen cerradas siendo la luz artificial la que da esa sensaciÃ³n de frÃ­o sobre los muebles y las dos fursonas que se encuentran en su interior.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Siâ€¦ Entiendo seÃ±oritaâ€¦ No hay problema yo le informarÃ© al licenciado Ãlvarez sobre elloâ€¦ No se preocupe, el reporte mensual estarÃ¡ listo para maÃ±anaâ€¦ No, muchas gracias a usted. â€"La conversaciÃ³n llega a su fin. Luego de colgar Luis saca una pluma de su saco y en un papel escribe el mensaje dejado durante la llamada telefÃ³nica.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Era del bufete de abogados HernÃ¡ndez y asociados, esperan que estÃ© listo el informe de gastos mensuales. Lo necesitan maÃ±ana. VendrÃ¡ un mensajero por ellos a mediodÃ­a. Â¿EstÃ¡n listos?Â&nbsp;Â&nbsp;

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Si â€"responde el jaguar mecÃ¡nicamenteâ€". AquÃ­ estÃ¡n.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; De un cajÃ³n del escritorio extrae una carpeta donde los documentos solicitados se encuentran. Luis la abre y analiza su contenido, luego la entrega a FÃ©lix quien la abandona sin atender donde.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;â€"Supongo que ya leÃ­ste el cuento â€"asevera Luis al ver la revista en el escritorio de su amigo.Â&nbsp;  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;â€"Si â€"responde este con una mirada cristalina.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;â€"Y por como estÃ¡s supongo que llegaste a la misma conclusiÃ³n que yo â€"seÃ±ala el pantera tomando asiento frente a su amigo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;â€"SÃ­ te refieres a que me rechazÃ³ de una manera muy artÃ­stica y elocuente si, lo entendÃ­.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Bueno, â€"dice Luis intentado mejorar el animo de FÃ©lixâ€" no es tan malo. Las cosas, despuÃ©s de todo, quedarÃ¡n iguales.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"No Luis, no entiendes â€"grita el jaguar para luego intentar serenarse y no romper en llantoâ€". El error fue mÃ­o. Yo provoquÃ© que me rechazara.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Todos te conocemos como eres â€"dice Luis acercÃ¡ndoseleâ€". Te gustan las fiestas y andar de conquistador con todo lo que pasa frente a ti. AsÃ­ como vives, crÃ©eme, no podrÃ¡s hacer una relaciÃ³n duradera.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Te equivocas. Mi forma de vida no le importa en lo mÃ­nimo a Gariel. Lo que lo hizo seÃ±alarme asÃ­ fue mi debilidad.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿CÃ³mo?  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"La semana pasada, cuando fue la fiesta de Manuel, yo le dije al lobo algo de lo que me arrepiento todavÃ­a. La noche anterior tuve un problema con Leandro o LeÃ³nidas, la verdad no recuerdo el nombre de ese leÃ³n. El punto es que, luego del pleito con Ã©l, fui a casa de Gariel porque me sentÃ­a solo. Todo hubiera estado bien si no hubiera sido tan estÃºpido como para decÃ­rselo. Le dije que me sentÃ­a solo, que querÃ­a a alguien que me acompaÃ±ara.Â&nbsp;  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€Me di cuenta de mi error muy tarde. Pero sabes una cosa, Gariel me ama. Lo sÃ©, no es una alucinaciÃ³n mÃ­a. Y lo puedes comprobar en este cuento que escribiÃ³. La pasiÃ³n de ella con el caballo se percibe. Pero, cÃ³mo va estar con alguien que ante cualquier eventualidad se siente destrozado y solo. Yo lo podÃ­a todo, Gariel contaba conmigo para cualquier cosa. Pudo enamorarse de mÃ­ por ser fuerte, pero ahora para Ã©l no soy mejor que cualquiera. Soy un patÃ©tico sentimentalista que busca ser amado, amar y ser feliz.â€

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Luis escucha atento el discurso de FÃ©lix y mira a ese fur con la misma mirada que debe hacerlo Gariel. PequeÃ±o, indefenso, sin la gloria del jaguar altanero y conquistador que lo puede todo. Fue esta realidad la que hizo que el lobo lo rechazara de manera pÃºblica frente a todos sus amigos. Un castigo por encima de la amistad y el cariÃ±o que puede sentirse hacia alguien. Por un momento el pantera siente desprecio hacia el lobo que se atreviÃ³ a ser tan cruel pero luego ese juicio cambia al ver las lagrimas rodando por las mejillas de FÃ©lix. Ahora siente repulsiÃ³n hacia su mejor amigo.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Luis se levanta sin apartar la vista de FÃ©lix. Intenta decir alguna cosa, mas ninguna palabra atina a expresar con exactitud su emociÃ³n. Ambos quedan fijos en los ojos del otro. Al final, Luis sale de la oficina cerrando la puerta tras de sÃ­.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; A casi cinco kilÃ³metros de allÃ­ Liliana cuelga el telÃ©fono y se dirige a la oficina de la licenciada JÃ¡uregui para comunicarle que el licenciado Ãlvarez enviarÃ¡ el dÃ­a de maÃ±ana los documentos relacionados con los gastos e ingresos del mes pasado. Luego de agradecÃ©rsele la informaciÃ³n la armadillo regresa a su escritorio a atender otros asuntos relacionados con su trabajo de secretaria.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Mientras tanto la licenciada Erika JÃ¡uregui continÃºa la lectura del cuento de Gariel. El cliente que habÃ­a citado no se presentÃ³ y ahora cuenta con una hora libre.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Como si no fueran suficientes los problemas aquÃ­ â€"piensa la tigresaâ€" ahora tambiÃ©n estos dos van a ponerme difÃ­cil esta semana.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Erika descansa su cuerpo en el respaldo del sillÃ³n que utiliza. Relajada cruza los brazos sobre su cabeza mientras inhala profundamente conteniendo en su garganta los comentarios que quisiera proferir. ComprendiÃ³ en cuanto leyÃ³ el escrito que una serie de conversaciones entre todos los amigos iban a iniciar. Voltea a su derecha en direcciÃ³n al telÃ©fono celular que dejÃ³ sobre el escritorio. EstÃ¡ segura de que en un momento a otro una llamada entrarÃ¡ o un mensaje de texto llegarÃ¡. Hace una mueca de desprecio y se levanta de su asiento.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Siempre es lo mismo en todos lados â€"se dice a sÃ­ misma mientras camina por los pasillos del despacho de abogados. Mira a sus compaÃ±eros charlar y beber cafÃ©. Nadie atiende al ceÃ±o fruncido de la tigresa. â€"Se quejan de cualquier tonterÃ­a. Siempre se la pasan sufriendo por nada. Como lo del licenciado MontarÃ¡z. Tan fÃ¡cil era que le dijera a su esposa lo que ocurrÃ­a y luego, ambos hicieran algo, o al menos Ã©l que era el del problema. Pero no, se la pasan escondiendo, inventando, y engaÃ±Ã¡ndose con el Ãºnico fin, parece, de descubrir ante los demÃ¡s sus propios pecados. Son peores que cachorros.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Se detiene ante el ventanal. La ciudad se extiende hacia todas direcciones. A derecha e izquierda edificios modernistas enmarcan el cuadro de la ciudad antigua donde sus casas construyen un rompecabezas de colores y las iglesias levantan sus torres como islas en medio de un mar de concreto y ladrillo. Siempre le gustÃ³ la vista que desde el piso once se apreciaba.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Y si no pueden con sus decisiones, al menos podÃ­an evitar tomarlas. Eso es lo que pasa, son unos cobardes. Se atreven a crear sueÃ±os de perfecta belleza sin aceptar que la realidad no es semejante a un cuentito o novela. Eso le pasa a Gariel, vive en su mundito de fantasÃ­a buscando al fur perfecto que sÃ³lo Ã©l puede imaginar. O FÃ©lix inventÃ¡ndose dÃ­a con dÃ­a para que no descubran la base sobre la que se inventÃ³ a sÃ­ mismo. Al menos JuliÃ¡n es mÃ¡s realista, patÃ©tico pero realista. Â¿CÃ³mo terminÃ© con estos tres como amigos?

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Voces y telÃ©fonos suenan alrededor. Una gacela cruza corriendo del elevador a una oficina llevando un portafolio, un conejo salta de telÃ©fono en telÃ©fono confundiÃ©ndose en el proceso, y una armadillo se acerca hasta Erika para informarle que reciÃ©n llamÃ³ el dueÃ±o de una tienda de discos para consultar el proceso legal contra un distribuidor. La tigresa se encuentra saturada.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Por favor Liliana, dame un momento mÃ¡s â€"le dice molesta a su secretaria, luego la detiene y dice: â€"No, espera. Quiero preguntarte Â¿crees que realmente se pueda conseguir lo que se quiere, cualquier cosa que se quiera?  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"No licenciada â€"responde titubeante la secretaria adquiriendo seguridad al avanzar en su respuesta â€".Â&nbsp; Se puede luchar y trabajar duro pero no siempre se consigue. Pero lo que se consigue se convierte en lo que realmente necesitamos en la vida.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Y Â¿eso no es conformismo? â€"pregunta Erika extraÃ±ada de la respuesta de la armadillo.Â&nbsp;  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Yo creo que es mÃ¡s bien satisfacciÃ³n â€"responde pausadamenteâ€". DespuÃ©s de todo se hizo todo lo posible, entonces el logro es el lÃ­mite de nuestros esfuerzos. SÃ³lo se obtiene lo que se hace.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Pero siendo asÃ­ puede darse la desilusiÃ³n. Â¿CÃ³mo explicar eso? â€"la conversaciÃ³n empezÃ³ a entretener a la tigresa.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Es cierto pero es por capricho. La madurez da la sensatez para discriminar entre lo bueno, lo Ãºtil y lo necesario.Â&nbsp;  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Gracias Liliana, â€"seÃ±ala Erika sonriendoâ€" en un momento voy a la oficina.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Liliana regresa a su escritorio mientras la licenciada JÃ¡uregui continÃºa contemplando el paisaje.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Por la tarde, en un amplio espejo se refleja la imagen de Gariel levantando una pesa. Sus ojos amarillos quedan fijos en los de su contraparte. Uno y otro, el lobo reflejado y el real, compiten frente a frente en su esfuerzo. Gotas de sudor corren con el rostro del escritor, mientras aprieta los dientes intentado terminar la Ãºltima serie de ejercicios. En las bocinas una melodÃ­a monÃ³tona ambienta el espacio encerrado y caliente del gimnasio.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; La pesa cae al suelo emitiendo un sonido metÃ¡lico al chocar entre sÃ­ los discos que la conforman. El lobo estÃ¡ exhausto. Dos horas ha permanecido allÃ­ imaginando una y otra vez las reacciones de sus lectores cuando lean su obra.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Supongo que todos mis lectores tienen su punto de vista acerca de este cuento â€"piensa mientras seca su rostro con una ya empapada toalla blanca. Toda su ropa estÃ¡ en la misma condiciÃ³n siendo que en la transparencia de su playera blanca se hacen visibles las formas de su delgado cuerpo.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Mira, a travÃ©s del espejo, a un elefante levantar cuarenta kilogramos con uno de sus brazos y a un leÃ³n rugiendo cada vez que levanta una pesada barra. Todos en su propio mundo sin verse ni hablarse. El gimnasio queda cerca de la casa de Gariel y es en Ã©l donde se refugia cuando sabe que pronto una serie de problemas se llegarÃ¡n.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Pues bueno. Es hora de ponerle punto final a esto. â€"diciÃ©ndolo en voz baja camina hacia las regaderas del lugar. Se desnuda, abre la llave y siente el agua frÃ­a correr por su cuerpo. Terminado de hacer esto viste su muda de ropa y sale del establecimiento. Camina a casa mientras el atardecer esta prÃ³ximo a caer.  
Â&nbsp;  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; Al final del dÃ­a FÃ©lix llega a la casa de Gariel. Golpea un par de veces la puerta y espera ser recibido. El jaguar siente a su corazÃ³n latir y su sangre cruzar por las venas de su cabeza. Es una presiÃ³n que apenas puede soportar. Respira cada vez mÃ¡s rÃ¡pido anhelando que el momento en que se abra la puerta tarde una eternidad mÃ¡s.

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; La puerta se abre y un lobo de piel plateada y ojos amarillos le recibe sonriendo. Ambos quedan prendidos uno del otro. El lobo invita a pasar al jaguar quien, al cerrar la puerta tras de sÃ­, confiesa:

Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Gariel, te amo â€"y el peso de su pecho se desploma dejÃ¡ndole respirar.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Yo tambiÃ©n FÃ©lix â€"le responde el loboâ€". Te amo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿Pero eso significa que nunca nos volveremos a ver? â€"pregunta el jaguar sentÃ¡ndose en el sofÃ¡. Gariel toma asiento a su lado.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"QuizÃ¡, si tÃº quieres â€"dice mirÃ¡ndole.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"No quiero.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Entonces â€"dice el lobo recostase en el hombro de FÃ©lixâ€" sÃ³lo amÃ©monos y listo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Que simple lo planteas â€"y lo abraza con fuerza.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Tienes razÃ³n, no lo es pero lo sabemos â€"e incorporÃ¡ndose un poco, con el fin de tenerlo frente a sÃ­, sentenciaâ€". Temo que ambos nos estorbamos para amarnos.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Amigo mÃ­o, no seas tan cÃ­nico y ermitaÃ±o â€"FÃ©lix dice con sarcasmoâ€". Bien sabes que nosotros no controlamos esto Â¿cierto?  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Si, lo sÃ© â€"dice Gariel quien ahora pierde su mirada en la pintura del muroâ€". Terminaremos en mÃ¡s de una ocasiÃ³n en la cama, lloraremos por ambos, diremos que hemos iniciado una relaciÃ³n y luego la terminaremos. Nos haremos escenas y no nos hablaremos por semanas e incluso meses. Luego diremos que somos sÃ³lo amigos pero volveremos a ser estÃºpidos e iniciaremos este ciclo una y otra vez hasta que alguno lo decida romper.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Y quizÃ¡ nos obsesionemos â€"dice el jaguar completando el pensamiento del loboâ€" y nos hagamos la vida imposible en nombre de nuestro amor.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Si, â€"sonrÃ­e Gariel depositando su garra sobre la pierna de su amigoâ€" y aÃºn sabiendo que todo eso ocurrirÃ¡ no podremos evitar hacerlo.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"El problema estÃ¡ en que somos animales â€"ahora es el jaguar quien toca la garra de su compaÃ±eroâ€". QuizÃ¡ si fuÃ©ramos hombres, hombres de verdad con filosofÃ­as, conocimientos, sentimientos, fantasÃ­as, fe, escaparÃ­amos de ello.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Lo dudo. AsÃ­ que olvida esa esperanza.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Pero si nunca naciÃ³ â€"exclama FÃ©lix con irÃ³nico timbre de voz y poniÃ©ndose de pie inicia su despedidaâ€".Â&nbsp; Siendo que las cosas quedarÃ¡n asÃ­ llamarÃ© a aquel toro que conocÃ­ en la fiesta de Manuel. Se llama HÃ©ctor y es padre de dosterneritos.  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"Â¿Acaso alguien maduro esta vez? â€"pregunta con sarcasmo el lobo levantando la mirada hacia al jaguar quien rÃ­e para concluir:  
Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp;Â&nbsp; â€"No hay nadie igual a nosotros querido. Nadie.

FIN

Source: https://sofurry.com/s/Vm23WY3n
Part of the series Formas de contar una historia
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