{"sf1_id":58176,"sf2_id":"AnK5W6Ye","title":"Cada lugar cae en su tiempo","author":"Gariel","words":2889,"posted_at":"2008-08-11T06:50:00.000Z","tags":["Jaguar","M/M","Philosophy","Psychological","Relationships","Series","Spanish Language","Wolf"],"url":"https://fse.anthro.fr/stories/58176-cada-lugar-cae-en-su-tiempo","original_url":"https://sofurry.com/s/AnK5W6Ye","image_url":"https://cdn.sofurryfiles.com/submissions/thumbnails/89/fb/89fb6a80-d125-4e86-ac49-568f05caa8f5","description":"#2 of Formas de contar una historia","content":"Sombras se proyectan a lo largo de la arboleda que enmarca la entrada del museo de arte. A los lados, intercaladas entre los Ã¡rboles, se encuentras diversas esculturas realizadas en diversos materiales. Madera, metal, roca, cristal, elementos que armonizan a su paso con la naturaleza de los jardines sombreados donde prosperan multitud de flores y arbustos que dan sabor y olor a las brisas que de vez en vez recorren la ciudad.  \n  \nGariel y FÃ©lix avanzan sobre las baldosas de piedra opaca que conforman la ancha calzada hacia la puerta de ingreso al inmueble. No se encuentran solos, varios furs vienen y van, charlando entre si o en soliloquios incognoscibles. Ambos amigos recorren lentamente observando y seÃ±alando ya con desdÃ©n ya con admiraciÃ³n algunas de las obras expuesta en intemperie. Al fin, luego de varios minutos alcanzan las metÃ¡licas puertas del edificio. Grabados por dentro y por fuera reseÃ±an sin palabras un mito inventado por el escultor. Amor y odio, deseo y miedo parecen descarnar los personajes inmortalizados.  \n  \n\n\u0026nbsp; Ya en el interior contemplan sin palabras el soberbio mural que da la bienvenida. Trazos y colores inundan la percepciÃ³n. Siluetas y cuerpos en huida se elevan por los cielos oscurecidos donde un rayo de luz blanca desciende interceptando la tierra y partiÃ©ndola bajo los pies de los atemorizados testigos de un final tan catastrÃ³fico. FÃ©lix maravillado camina hasta la vitrina que explica la obra.  \n  \nâ€\"Se llama \"El retorno a la consciencia\". â€\"pronuncia mientras continÃºa leyendo para sÃ­ el contenido de la ficha.  \nâ€\"Aunque todo es tan realista... entiendo su significado. â€\"apenas piensa Gariel esto se le escapa en un murmullo.  \nâ€\"Y tÃº que no querÃ­as venir, entremos. â€\"se le acerca FÃ©lix y tomÃ¡ndolo del brazo lo obliga a desprenderse de la visiÃ³n de la pintura.  \n  \nRecorren las salas admirando los lienzos y las esculturas. Opinando cruzan corredores en los que el sol entra a travÃ©s de las ventanas y las puertas que salen a las terrazas interiores. Cuidadosa organizaciÃ³n de las obras evita que se daÃ±en a causa del medio ambiente.  \n  \n\n\u0026nbsp; En un momento FÃ©lix se separa de su acompaÃ±ante y se encamina apresurado a la siguiente sala, ha dejado a Gariel sentado en una gradilla dispuesta para el descanso de los visitantes mientras contemplan una obra en particular. El lobo no se entera de que se ha quedado solo, se zambullÃ³ en sus memorias y fantasÃ­as hace tiempo, regresando a la vida a sus aÃºn endebles personajes.  \n  \nSerÃ¡ de maÃ±ana â€\"se dice mientras se recuesta en la banca y cierra los ojosâ€\" el Ã¡ngulo en que caen los rayos del sol darÃ¡ esa iridiscente claridad al dÃ­a. Unas cuantas nubes en el cielo no pronostican lluvia sino un agradable clima templado, quizÃ¡ fresco por la tarde. Algunas aves pequeÃ±as se posarÃ¡n sobre el tendido elÃ©ctrico y silbarÃ¡n una melodÃ­a que podrÃ­a ser catalogada como alegre.  \n  \n\"Andrew saliÃ³ a caminar. Es un domingo, esa es la razÃ³n de que es encuentre a esas horas en la calle. Si fuera algÃºn dÃ­a entre semana estarÃ­a en el taller reparando los vehÃ­culos que los clientes de la agencia automotriz le llevan para comprobar su buen estado. RecodarÃ¡ que no le agradaba esa labor, que preferÃ­a cualquier actividad que no le ensuciara las manos y la cara, y mucho menos necesitara utilizar tan horrendo overol gris. Pero dos aÃ±os despuÃ©s y la jugosa comisiÃ³n que recibe cada mes lo han disuadido.  \n  \n\n\u0026nbsp; \"Al salir de su casa tomÃ³ direcciÃ³n rumbo al norte. Se dirigÃ­a al centro comercial, podrÃ­a almorzar allÃ­ y quizÃ¡ por la tarde ver una pelÃ­cula. Pero su plan fue oportunamente disuadido cuando en el cristal de un automÃ³vil encontrÃ³ su imagen y del otro lado la radiante sonrisa de la unicornio Helen. Primero se mostrarÃ¡ turbado, eso la harÃ¡ reÃ­r. Luego Ã©l reirÃ¡ con ella y la saludarÃ¡ inclinando la cabeza dejando que el mechÃ³n de su crin caiga nuevamente sobre su rostro. Ella responderÃ¡ el saludo con un casi imperceptible asentimiento y cerrando delicadamente sus ojos.  \n  \n\"TomarÃ¡ el caballo conocimiento de GontrÃ¡n en el asiento del conductor y decidirÃ¡, como experto en situaciones peligrosas de esta Ã­ndole, alejarse continuando su camino. El unicornio levantarÃ¡ la ventanilla que habÃ­a sido bajada por Helen y comenzarÃ¡ un fuerte diÃ¡logo:  \n  \n\"â€\"Eres una maldita perdida y lo sabes. â€\"le increpa el unicornio.  \n\"â€\"Yo no hice nada â€\"responde Helen.  \n\"â€\"Â¿Nada? â€\"espeta enfurecidoâ€\" Te parece poco insinuarte a ese estÃºpido caballo. Me das asco.  \n\"â€\"No me insinuÃ©. â€\"dice con voz apenas alteradaâ€\" Fue cÃ³mico lo que ocurriÃ³ y me reÃ­.  \n\"â€\"No mientas. Te gustÃ³. Yo tambiÃ©n reconozco a alguien apuesto cuando lo veo. â€\"la actitud de GontrÃ¡n parece la de un desquiciado.  \n\"â€\"Era atractivo si, lo admito.  \n\"â€\"Con que sÃ­. â€\"dicho esto GontrÃ¡n enciende el automÃ³vil, acelera y dando una vuelta en U corre hacia el norte hasta encontrar a Andrew...\"  \n  \n\n\u0026nbsp; â€\"Â¿SoÃ±ando despierto otra vez? â€\"pregunta irÃ³nico FÃ©lix al encontrar a Gariel recostado.  \nâ€\"Es tu culpa. â€\"dice levantÃ¡ndose prestoâ€\" Tengo trabajo y tÃº me sacas a pasear.  \nâ€\"Ya, no te enojes. Salgamos Â¿quieres?  \n  \nEl sol no es tan luminoso como antes. Algo eclipsaba su fulgor y deja inacabadas las sombras en los Ã¡rboles. Las nubes que durante varias semanas se negaron a llegar a la ciudad ahora se acumulan. El viento a pesar de todo no anuncia la inminente precipitaciÃ³n. Es un descanso que se le otorga a la tierra.  \n  \nGariel consulta su reloj. Las cuatro treinta de la tarde. AÃºn es temprano para el concierto prometido por tanto desconoce lo que tiene planeado el jaguar para pasar el tiempo. Caminan sin rumbo. FÃ©lix parece ser el que guÃ­a la expediciÃ³n. Cruzan primero una ancha avenida, osada aventura que le hace pasar al lobo cuando. Corren intentando ganar el paso a un pesado camiÃ³n. ClÃ¡xones y maldiciones son el rastro que dejan los automovilistas en su veloz marcha.  \n  \n\n\u0026nbsp; Doblan la calle y se adentran en barrio con construcciones histÃ³ricas. FÃ©lix va seÃ±alando algunas casas que aÃºn conservan la soberbia con la que fueron edificadas. En ocasiones recuerda algÃºn suceso histÃ³rico acontecido en tal domicilio y lo revive animadamente con sus expresiones y mÃ­micas. El lobo asiente y rÃ­e con cada cosa que hace su amigo, llegando a olvidar incluso sus preocupaciones hacia Ã©l.  \n  \nYendo y viniendo avanzan por las callejuelas antiguas. Algunas veces retornaban a un punto en que ya habÃ­an estado, mientras que en otras tenÃ­an la certeza de encontrarse perdidos en un espacio tan pequeÃ±o. Continuamente alzan la mirada y leen los nombres de las calles. Nombres de personajes importantes o eventos sobresalientes, unos los reconocÃ­an y otros les eran nuevos. Al fin, sin tener nociÃ³n de cÃ³mo, llegan a un parque algo escondido y con una seÃ±a de la cabeza el jaguar invita a adentrarse en Ã©l y a descansar. Gariel le sigue sin chistar.  \n  \nBajo los arboles de perenne follaje y el cÃ©sped algo descuidado ambos se recuestan. Llevan varias horas caminando y estÃ¡n exhaustos, bien podrÃ­an caer dormidos pero el sentido comÃºn los Ã­nsita a no hacerlo. El lobo voltea hacia su derecha y encuentra el rostro de FÃ©lix observÃ¡ndolo. Se sorprende lo cual hace que se sonroje. El jaguar sonrÃ­e con ello. Gariel se acomoda para poder verle mejor y ambos quedan enfrentados.  \n  \n\n\u0026nbsp; â€\"Â¿Por quÃ© me ves? â€\"pregunta el lobo.  \nâ€\"Â¿Por quÃ© no? â€\"recibe como respuesta.  \nâ€\"Es incomodo. â€\"dice mirÃ¡ndolo a los ojos.  \nâ€\"Lo es si quieres que lo sea. â€\"seÃ±ala calmado. â€\"Pero no lo es para ti, de lo contrario ya te hubieras volteado.  \n  \nSimilar situaciÃ³n fue cuando se conocieron aunque la amistad tardÃ³ varios aÃ±os en formarse. Hacia mediados del primer aÃ±o de preparatoria por motivos desconocidos los juegos de mesa tuvieron su lugar en la moda de los jÃ³venes. Una de aquellas tardes, en medio de las horas muertas entre clases, comenzaron las diversas partidas. En un rincÃ³n del aula se jugaba a las damas por el otro al bagamon, pero al lobo se interesÃ³ por el ajedrez. SÃ³lo tres chicos rodeaban la mesa de juego. Gariel se acercÃ³ cuando la partida llegaba a su fin. El jaguar habÃ­a ganado de nuevo.  \n  \nNadie querÃ­a tomar partido de nuevo asÃ­ que el lobo tomÃ³ asiento. Las piezas blancas fueron su elecciÃ³n y se abriÃ³ el combate. Aperturas y movimientos torpes, cual de los inexpertos en esa Ã¡rea, fueron los que dominaron la partida. Avanzaba el juego y ninguno parecÃ­a dispuesto a perder. AnticipaciÃ³n y buenas elecciones realizaban. Y fue cuando hizo su apariciÃ³n un movimiento no esperado. El jaguar dejaba en jaque a su contrario.  \n  \n\n\u0026nbsp; Gariel estaba desconcertado, levantÃ³ la vista hacia su oponente y lo encontrÃ³ mirÃ¡ndolo. Sus ojos azules y su sonrisa jamÃ¡s pudo olvidarlas. Mas admitir un enamoramiento por algo tan simple le era humillante, considerÃ³ pues que toda la carga emocional tuvo su origen en las experiencias mutuas que pasaron ambos. Crisis y aventuras, aficiones y pensamientos. Pasaron los aÃ±os y se convirtieron en los grandes amigos actuales. Tanto fue asÃ­ que un accidente casi rompiÃ³ su amistad. SÃ³lo una vez Gariel le ha ganado a FÃ©lix, fue esa tarde cuando jugaban ajedrez y cuando se conocieron en realidad.  \n  \nâ€\"No FÃ©lix. No. â€\"cuando lo dijo se incorporÃ³ sentÃ¡ndose sobre la hierba. Algunas hojas quedaron prendadas en su pelaje y ropas.  \nâ€\"Pero Â¿por quÃ© no? Â¿QuÃ© te asusta? â€\"pregunta tomando igual posiciÃ³n que el lobo mirÃ¡ndolo enternecido.  \nâ€\"Ya te lo dije. â€\"responde girando su cabeza pero con los ojos en el sueloâ€\" Yo a ti te necesito como amigo, no como amante.  \nâ€\"Se puede ser las dos cosas â€\"replica el jaguar.  \nâ€\"Sabes bien que no. Ni siquiera queriÃ©ndolo eso resulta.  \nâ€\"Eres un aguafiestas. â€\"y al decirle eso le besa en la mejilla. Gariel se recuesta luego sobre el hombro de su acompaÃ±ante quien le abraza. Ambos permanecen quietos algunos minutos. Hay silencio.  \n  \n\n\u0026nbsp; Por una calle el aullido de una patrulla, en otra direcciÃ³n los sonidos caracterÃ­sticos del trafico vehicular. Un grupo de niÃ±os gritan y lanzan sonoras carcajadas cuando ven a los dos machos en actitud tan inusual. Cerca de allÃ­ un reloj repiquetea seÃ±alando que han dado las seis de la tarde. El cielo es mÃ¡s negro aÃºn y un viento frÃ­o sacude las copas de los Ã¡rboles. Torrencial lluvia se acerca a la ciudad.  \n  \nEl lobo se estremece. El jaguar al darse cuenta de ello se quita la chaqueta y se la coloca a Gariel. Este intenta rechazarla pero la insistencia de FÃ©lix termina doblegÃ¡ndolo. Ambos se levantan y dan marcha atrÃ¡s a su anterior caminar. Alcanzan la avenida y esperando unos momentos ven llegar el autobÃºs. SimultÃ¡neamente las primeras gotas de lluvia arrecian intempestivamente. Por la ventanilla se observa la tormenta no pronosticada.  \n  \nLos dos toman asiento y guardan silencio incomodo, ese que llama a hacer evidente lo conocido. Cada uno dirige su atenciÃ³n a un punto diverso. Gariel hacia los furs que corren tratando de guarecerse; FÃ©lix al muchacho que apoya su cabeza en el cristal y que casi ha caÃ­do dormido. Sin poder manejar mÃ¡s tiempo el silencio el lobo inicia una conversaciÃ³n.  \n  \n\n\u0026nbsp; â€\"AÃºn no me haz dicho por quÃ© viniste anoche.  \nâ€\"Si te dije. Para visitarte. â€\"responde aliviado. No todo estÃ¡ perdido.  \nâ€\"Esa no fue respuesta. Fue una excusa que ni tu madre te creerÃ­a. â€\"dice con sarcasmo.  \nâ€\"Bueno, bueno. Me sentÃ­ solo. Â¿Satisfecho? â€\"explica como si le hubiera sido arrancado un terrible secreto. Pero Gariel sabe que es parte de su actuaciÃ³n melodramÃ¡tica habitual.  \nâ€\"Â¿Solo? Â¿CÃ³mo? Eso es raro hasta para ti.  \nâ€\"No tanto. TÃº lo dijiste en la maÃ±ana: mi personalidad no concuerda con quien soy. â€\"esta respuesta le deja intranquilo. Regresa a mirar por la ventanilla, con su garra limpia el empaÃ±ado cristal. La tormenta arreciÃ³ con rapidez, ahora ha producido encharcamientos y corre el agua por las calles. Por fortuna el autobÃºs les dejarÃ¡ casi frente a la sala de conciertos y no tendrÃ¡n que mojarse demasiado, en esto piensa el lobo con un deje de melancolÃ­a.  \n  \nâ€\"Por cierto, nos encontraremos en la sala a Erika y a JuliÃ¡n. â€\"dice el jaguar cambiando el tono de la charla. Gariel lo contempla con desconcierto. â€\"De ellos fue la idea de ir al concierto. De hecho compraron las entradas para los cuatro. La verdad es que no estabas invitado, iba a llevar a Leandro pero... bueno, eso es por quÃ© te visite. Nos peleamos; de nuevo.  \n  \n\n\u0026nbsp; \"Que si yo era un cualquiera por meterme con cualquiera. â€\"el jaguar se rÃ­e por la forma en que expresÃ³ aquelloâ€\" Yo le reprochÃ© de que quien era Ã©l para juzgarme, siendo que dejaba por las noches a su mujer y a su hija para venirse a acostar con un \"cualquiera\". Que solamente somos un pasatiempo mutuo y que no me viniera con celos y ni mucho menos con enamoramientos.  \n  \n\"No subestimes la fuerza de un leÃ³n. Te lo aconsejo. LanzÃ³ un golpe durÃ­simo. No me hizo nada, lo esquivÃ© fÃ¡cilmente, a pesar de todo no es muy Ã¡gil, pero rompiÃ³ el muro. DesgajÃ³ un pedazo grande y ni se inmutÃ³ siquiera. AllÃ­ fue cuando me asustÃ©. Lo bueno es que se fue enseguida. No sÃ© si le entrÃ³ la culpa o realmente le doliÃ³ pero tomÃ³ su saco y saliÃ³ azotando la puerta. AhÃ­ fue cuando me sentÃ­ solo y fui a buscarte.\"  \n  \nGariel escucha con atenciÃ³n el relato de su amigo. JamÃ¡s imaginÃ³ que pudieran presentarse tales problemas en la vida de FÃ©lix. La hacÃ­a como la mejor vida, sin preocupaciones, llena de goces y sin remordimientos. Ahora le parece mÃ¡s real de lo que esperaba. Que quizÃ¡ no lo podÃ­a todo, que no era tan poderoso como para que se cumplieran todos sus deseos. Mira su recio rostro y sin pensarlo es Ã©l quien ahora le besa en la mejilla.  \n  \n\n\u0026nbsp; Quisiera gritarle que le ama, que es todo para Ã©l, pero no puede. Gariel lo conoce bien como para saber que no serÃ­a mÃ¡s que problemas y dolor, FÃ©lix es un espÃ­ritu libre. Y tambiÃ©n sabe que Ã©l le conoce y entiende que un lobo estepario no es buena compaÃ±Ã­a para un jaguar. AdemÃ¡s, FÃ©lix no se enamorarÃ­a nunca, Ã©l es alguien que tiende al placer, a la novedad y a lo prohibido. En cuanto el lobo aceptara serÃ­a despreciado, quizÃ¡ no con la altanerÃ­a que el jaguar usaba para sus conquistas de una noche pero si con una indiferencia que le calarÃ­a a Gariel por mucho tiempo.  \n  \nâ€\"Lo lamento. â€\"dice el lobo con fingido pesar â€\"SabÃ­a que te estabas encariÃ±ando con Ã©l.  \nâ€\"Para nada. â€\"y se echa a reÃ­r â€\"QuÃ© no oÃ­ste que Ã©ramos una diversiÃ³n mutua. Yo nada mÃ¡s tengo ojos para ti y para ese jovencito que se ve tan lindo dormido. â€\"dice esto mientras con la mirada seÃ±ala al joven que dormitaba unos asientos adelante.  \nâ€\"Y asÃ­ quieres que te dÃ© el si. â€\"espeta fingiendo molestia o quizÃ¡ descubriÃ©ndola â€\"Ah y gracias por servirte de plato de segunda mesa con esto del concierto. Me alagaste.  \nâ€\"Si, Â¿cÃ³mo si algo asÃ­ te molestara?  \n  \n\n\u0026nbsp; Luego de casi una hora llegan a la sala de conciertos. El dÃ­a finaliza y los rayos solares se han extinguido sobre las nubes cargadas de lluvia. En las puertas de la sala, refugiados bajo el techo los esperan una tigresa vestida de azul y un oso. FÃ©lix atrae su atenciÃ³n desde la calle agitando los brazos, mientras Gariel lo sigue algo detrÃ¡s ya que el jaguar se puso a correr en direcciÃ³n de sus amigos.  \n  \nâ€\"Â¿Ya viste a quien trajo? â€\"dice Erika al oso mientras saluda de lejos a los reciÃ©n llegados.  \nâ€\"Si, y eso confirma mis sospechas. â€\"responde mal humorado JuliÃ¡n al ver al lobo con la chaqueta del jaguar.  \n  \nFÃ©lix y Gariel saludan a sus amigos mientras esperan que las puertas de la sala se abran y les permitan el paso. Gariel se siente incomodo al ver el vestido de Erika y la formalidad de JuliÃ¡n. Un evento de este tipo amerita un atuendo determinado, pero sabe que es tarde para cambiar las cosas. AdemÃ¡s es culpa de FÃ©lix por no indicarle la importancia de este evento.  \n  \n\n\u0026nbsp; â€\"Que gusto verte Gariel. Poco falta que te conviertas en hongo por no salir. â€\"bromea Erika.  \nâ€\"Es lo que le digo. Pero que estÃ¡ muy ocupado, que no sabe que escribir, que si los extraterrestres. â€\"continÃºa la broma FÃ©lix.  \nâ€\"Ya entendÃ­. No tienen que burlarse de mÃ­. â€\"se defiende el lobo molesto.  \nâ€\"Â¿Y Leandro? â€\"pregunta JuliÃ¡n al jaguar.  \nâ€\"No me lo recuerdes. â€\"espeta fastidiadoâ€\" De hecho, ya no lo recuerdes. Es historia.  \nâ€\"Como todos, o me equivoco. â€\"seÃ±ala con sarcasmo el oso.  \nâ€\"No, no siempre pasa eso. â€\"captando el mensaje en su mirada sÃ­nica.  \n  \nErika les entrega sus boletos cuando la seÃ±al que indica que las puertas se han abierto y es permitido el ingreso se hace sonar. Los furs se encaminan hacia las diversas entradas. El cuarteto sube las escaleras laterales hasta el palco donde se encuentran sus asientos. Se llegan a la puerta indicada en su boleto y entran. El escenario se les presenta en su totalidad, Erika se ufana por su buena elecciÃ³n. Toman asiento; JuliÃ¡n en una de las sillas traseras, justo detrÃ¡s de la tigresa, haciendo que Gariel se siente al lado de Erika mientras FÃ©lix quede al lado del oso.  \n  \n\n\u0026nbsp; Cuando la funciÃ³n inicia dos de sus espectadores no miran el escenario.  \n  \n\n","series":{"name":"Formas de contar una historia","previous":"https://fse.anthro.fr/stories/57339-la-ideacia-n-de-personajes.json","next":"https://fse.anthro.fr/stories/63325-entretejiendo-los-conflictos.json"}}