{"sf1_id":63325,"sf2_id":"0mv0G3v1","title":"Entretejiendo los conflictos","author":"Gariel","words":3596,"posted_at":"2008-10-06T05:31:00.000Z","tags":["Gay Relationships","Jaguar","M/F","Modern","Psychological","Series","Spanish Language","Wolf"],"url":"https://fse.anthro.fr/stories/63325-entretejiendo-los-conflictos","original_url":"https://sofurry.com/s/0mv0G3v1","image_url":"https://cdn.sofurryfiles.com/submissions/thumbnails/a3/16/a3163bd4-f2a5-4bec-9d82-d6dfec1a6abd","description":"#3 of Formas de contar una historia","content":"El estruendo de las armonÃ­as, donde trompetas, violines, platillos, flautas y tambores se mezclan, invade la sala penetrando a travÃ©s de la piel de los escuchas que, embelesados por las mÃ¡gicas notas, no pueden evitar levantarse y aplaudir cuando el Ãºltimo sonido es emitido.  \n  \nErika se pone en pie y no conforme con el batir de sus palmas lanza un silbido tanto a la armonÃ­a reciÃ©n interpretada como al enorme rinoceronte que tan delicadamente hizo brotar del cello sus lÃ¡nguidos sollozos. Voz grave que no teme el llorar entre las demÃ¡s voces instrumentales. Esa es la debilidad de la tigresa, se enamora de las imÃ¡genes contradictorias que dominan el mundo. Como la de ese rinoceronte, de aspecto bestial y de fuerza marcada entre los pliegues del traje de gala que utiliza; o en el brutal cello de ruda madera y humilde lamento.  \n  \nLas luces aumentan su intensidad dentro de los cristales de la majestuosa lÃ¡mpara que pende de la bÃ³veda del teatro. Los destellos cambian de tonalidad formando rayos multicolores proyectados en algunos puntos de los muros e invadiendo las pupilas de los espectadores en esta bohemia noche. Es esta la seÃ±al para iniciar el abandono de la sala.  \n  \n\n\u0026nbsp; â€\"Magnifico, realmente magnifico. Incluso llorÃ©. â€\"dice Erika tomando el potente brazo desnudo que FÃ©lix le ofrece para custodiarla como buen caballero.  \nâ€\"Es cierto, fue muy bello. â€\"responde el jaguar mientras salen al pasilloâ€\" Debemos salir con mayor frecuencia, por lo menos tÃº y yo. â€\"esta Ãºltima frase pronunciada con una flexiÃ³n que imita la seducciÃ³n.  \nâ€\"Por favor, no me vengas con esos cuentos. TÃº eres siempre el que se niega. â€\"encubriendo con sus palabras el juego que en cada ocasiÃ³n que se encuentran llevan acabo.  \nâ€\"Tienes un defecto mujer, o quizÃ¡ muchos. PensÃ¡ndolo mejor, quizÃ¡ sea yo el defectuoso.  \nâ€\"No cariÃ±o, tÃº eres perfecto. â€\"dice esto al detenerse justo antes de bajar las escalerasâ€\" Pero si, lÃ¡stima de tu condiciÃ³n. Por lo menos nadie dirÃ¡ que no hice de todo para convencerte, Â¿o no Gariel?  \nâ€\"No, en realidad no lo sÃ©. Y creo que no quiero saberlo. â€\"rÃ­e nervioso por el comentario de Erika.  \n  \n\n\u0026nbsp; Al bajar al vestÃ­bulo lo descubren aÃºn ocupado por gran cantidad de furs que charlan y se toman su tiempo para abandonar el recinto. Se abren paso entre tan eclÃ©ctica selva hasta alcanzar la puerta de salida. En su trayecto se vieron obligados a empujar a varios individuos e incluso JuliÃ¡n golpeÃ³ con su codo el estomago de un elefante cuando este se girÃ³ al saludar a un amigo suyo. En el exterior respiran libres lo frÃ­o en la noche, las nubes dejan entrever los tenues tintineos de las estrellas. AÃºn hay tiempo para los nuevos planes inventados por Erika de los cuales se deslinda el lobo.  \n  \nâ€\"Lo siento muchachos pero no puedo acompaÃ±arlos. Tengo que escribir el cuento y ya perdÃ­ el dÃ­a de hoy. â€\"dice Gariel mientras se quita la chaqueta de FÃ©lix y se la entrega.  \nâ€\"Â¿Consideras que pasar una noche con tus amigos es pÃ©rdida de tiempo? Me siento indignada contigo â€\"responde Erika girando la cabeza imitando la expresiÃ³n de indignaciÃ³n a la cual se refiere.  \nâ€\"Pero tampoco adelantÃ© al trabajo. â€\"excusÃ¡ndose el lobo.  \nâ€\"No mientas, llevas todo el dÃ­a pensando en ello. â€\"dice reprochÃ¡ndole FÃ©lix.  \nâ€\"Pensarlo no es escribirlo y es eso lo que quiere el editor. AsÃ­ que ni modo.  \nâ€\"Que aguafiestas. Â¿Nos acompaÃ±as entonces FÃ©lix? â€\"pregunta la tigresa al tiempo en que se acerca a Ã©l con el falso gesto seductivo.  \nâ€\"No mujer, hoy no. â€\"le responde alejÃ¡ndola de Ã©l con suavidad.  \nâ€\"Â¿Con quÃ© de eso se trata? â€\"mirando al lobo y al jaguarâ€\" Ustedes dos me sacan de mis casillas. â€\"hace una pequeÃ±a rabieta y toma el brazo de JuliÃ¡n.  \nâ€\"Ni eso ni nada. Yo voy a trabajar. â€\"responde rÃ¡pidamente Gariel.  \nâ€\"Y yo a la fiesta de Luis. â€\"dice FÃ©lix con clama.  \nâ€\"No les creo, Â¿y tÃº? â€\"le pregunta Erika a JuliÃ¡n. Ã‰ste niega con un movimiento de su cabeza complaciendo con ello el juego histriÃ³nico de la tigresa, pero creyendo con tristeza su propia respuesta. Siente celos de la posibilidad de que ambos permanezcan juntos.  \n  \n\n\u0026nbsp; Los cuatro amigos se despiden cuando el autobÃºs de Gariel arriba. Este sube abordo y deja atrÃ¡s a lo tres. Lo Ãºltimo que observa en ellos es el brazo de Erika agitÃ¡ndose despidiÃ©ndolo. FÃ©lix por su parte detiene un taxi, y luego de discutir el monto del viaje con el conductor sube en Ã©l, arranca tomando direcciÃ³n opuesta a la casa del lobo. Al ver este desenlace JuliÃ¡n descansa dejando escapar un suspiro profundo. Durante toda la velada permaneciÃ³ escuchando el latido de su corazÃ³n. Un constante golpeteo que avivaba impidiÃ©ndole disfrutar el concierto e incluso la compaÃ±Ã­a de quien tanto celo le produce. Ahora era como si una carga cayera de sus hombros y su pecho.  \n  \nâ€\"VÃ¡monos. â€\"le dice Erika. Caminado avanzan por las aÃºn empapadas calles del centro de la ciudad. Las farolas ya resplandecen con su cÃ¡ndido brillo amarillo. Ninguno se dirige la palabra durante el trayecto. Conocen bien la direcciÃ³n a tomar. El mismo cafÃ© al cual, como tradiciÃ³n solemne, ha sido punto de reuniÃ³n desde los aÃ±os de preparatoria. DetrÃ¡s de un enorme Ã¡rbol florido en violeta, una casona antigua abre su portal recibiendo en su patio interior a los comensales que desean tomar descanso a las faenas del dÃ­a. Las columnas cuadradas sostienen los arcos que delimitan el patio en cuyo centro canta una fuente de cantera con peces rojos y dorados en su interior.  \n  \n\n\u0026nbsp; Es pues que luego de recorrer varias calles arriban al establecimiento. Toman asiento en una mesa, la misma de cada ocasiÃ³n, enclavada en una esquina alejada del bullicio producto de las conversaciones que colman el lugar, sentados ambos bajo una pintura ya decadente por los aÃ±os, esperando que el mesero se acerque y ofrezca sus servicios. Una pequeÃ±a vela en el interior de una cajita de cristal prodiga luz suficiente para encontrar sus rostros en la penumbra. Todo se vuelve cÃ¡lido.  \n  \nâ€\"Ya dilo JuliÃ¡n. â€\"comienza Erika durante la espera del servicio.  \nâ€\"Â¿QuÃ© cosa? â€\"pregunta JuliÃ¡n sorprendido de la exactitud del comentario de su amiga.  \nâ€\"Ya sabes. â€\"responde acercando su rostro al de Ã©lâ€\" Cada vez que lo encuentras es lo mismo. Tienes que aceptar que no va a ocurrir nunca nada con Ã©l.  \nâ€\"Pero me duele aÃºn asÃ­. â€\"dice suspirandoâ€\" Ya no sÃ© si es por capricho o por que me enamorÃ© de Ã©l.  \nâ€\"No dudo que pueda ser lo segundo, pero para Ã©l tÃº no eres nada. â€\"dice Erika con un tono condescendiente en la vozâ€\" Perdona la crueldad de lo que dirÃ© pero tÃº para Ã©l no tienes nada que ofrecerle. Ã‰l estÃ¡ por encima de cualquiera, no se anda en sentimentalismos sino en lo que le ofrecen intelectualmente.  \nâ€\"Es verdad, por quÃ© crees que nunca me he atrevido a decirle nada. â€\"a JuliÃ¡n se le quiebra la voz, estÃ¡ en el hilo del llantoâ€\" Le escucho hablar y me siento estÃºpido. Y mÃ¡s cuando dijo eso sobre el amor el otro dÃ­a. Es demasiado especial, demasiado elevado.  \nâ€\"TÃº eres inteligente, cariÃ±oso, entregado, amoroso y noble, esto Ãºltimo es tu mayor virtud. Pero para Gariel eso no es suficiente. Peor aÃºn, no le significa nada. â€\"dice la tigresa apoyando su espalda en el respaldo de su silla. Un mÃ©todo de defensa para no intervenir en las explosiones emotivas de los demÃ¡s, no sabe manejarlas.  \nâ€\"SÃ³lo FÃ©lix cumple los requisitos y eso es lo que me molesta. â€\"responde el oso apretando las garrasâ€\" Son el uno para el otro, ya veo venir el dÃ­a en que se presenten ambos como pareja. Me muero si eso pasa.  \nâ€\"El Ãºnico consejo que puedo darte es que te pongas hacer algo al respecto. No sÃ©, quizÃ¡ buscar a alguien mÃ¡s y dejar de obsesionarte o comenzar a pensar y a ponerte a filosofar como ellos.  \nâ€\"Pero aÃºn cuando hiciera lo segundo yo no le gano a FÃ©lix. Ya lo ves como es de atractivo y genial, tÃº misma lo llamaste perfecto. Â¿A mi quiÃ©n me querrÃ¡?  \nâ€\"Por favor, â€\"dice molesta Erikaâ€\" no vuelvas a tu autocompasiÃ³n. Hoy no. Acaso el otro dÃ­a no ligaste con el mesero de aquÃ­. â€\"dice ahora con picardÃ­aâ€\" Y estaba presente FÃ©lix, asÃ­ que no me vengas con esas tonterÃ­as. Y hablando de Ã©l, creo que es el que viene a atendernos.  \nâ€\"Me gustarÃ­a mucho creer eso. Realmente me gustarÃ­a. â€\"termina JuliÃ¡n cuando el mesero se acerca a la mesa. Este le ve y sonrÃ­e, recibe otra sonrisa como respuesta. Al final de la velada un pequeÃ±o trozo de papel viene incluido con la cuenta. Escrito en Ã©l un nÃºmero telefÃ³nico y un nombre: Danny. JuliÃ¡n lo mete al bolsillo de su pantalÃ³n mientras Erika comenta burlona la conquista que su amigo ha hecho esta noche.  \n  \n\n\u0026nbsp; Mientras tanto en la casa de blanca fachada y verde jardÃ­n un lobo solitario y atormentado por demonios de toda Ã­ndole se devana la cabeza intentando recordar todos los eventos que su imaginaciÃ³n ha producido a lo largo del dÃ­a. Vestido con un pantalÃ³n de pijama diferente al de la noche anterior, con un vaso con leche a un lado del teclado y un par de diccionarios en el fondo del escritorio observa con detenimiento cada pulso que realizar el cursor en el monitor. La infinita cantidad de puntitos luminosos que forman las falaces formas de una hoja en blanco y letras impresas le llevan a quitarse los anteojos, depositarlos sobre el teclado y frotar sus ojos como si con ello el sortilegio de la falta de memoria pudiera ser revocado.  \n  \nSe levanta de la silla y comienza a caminar de un lado a otro de su casa. Mira el reloj y descubre la hora, 10:35 de noche. Lo Ãºnico que le viene a la mente son los eventos que en este dÃ­a tuvieron lugar. La llegada inesperada de FÃ©lix de madrugada, el sueÃ±o que tuvo sobre Ã©l y su encuentro en el cuarto de baÃ±o, la tarde que pasaron en el museo y la charla en el parque. Ahora se centra su atenciÃ³n a aquellos Ãºltimos momentos, a la revelaciÃ³n que tanto le inquietÃ³ al escucharla. La soledad de FÃ©lix. Gariel lo rememora en el tiempo en que eran jÃ³venes. Ã‰l lo podÃ­a todo, era capaz de cualquier hazaÃ±a que se propusiera y ante los problemas salir airoso de ellos. Incluso del accidente en el automÃ³vil, ya en la universidad, hizo que le pareciera indestructible. Todos los momentos que tenÃ­an incluidos en sÃ­ tales ideas parecÃ­an brotarle espontÃ¡neamente del olvido al que los sumÃ³ el lobo.  \n  \n\n\u0026nbsp; \"Soledad. FÃ©lix sintiÃ©ndose solo. â€\"pensaba para si Garielâ€\" No dudaba que tuviera problemas. Supongo que los cotidianos como el pago de impuestos, de los servicios o con la ley. MÃ¡s con la ley de seguro. Pero sentirse sÃ³lo, eso lo pensaba para mi no para Ã©l. Me la ha puesto difÃ­cil con esto.\"  \n  \nSube a su habitaciÃ³n y se recuesta en la cama. Rememora con los ojos cerrados la experiencia pasada. Comienza a imaginar de nuevo el cuerpo de FÃ©lix durmiendo desnudo en la habitaciÃ³n contigua y la fantasÃ­a que despertÃ³ su pasiÃ³n hacia Ã©l. Luego abre los ojos y se levanta presuroso dirigiÃ©ndose a tal habitaciÃ³n. Enciende la luz y la encuentra tal como siempre ha estado, en silencio y apresada en soledad. Revisa los estantes por si no dejÃ³ alguna cosa FÃ©lix la noche anterior, posteriormente se deja caer en la cama. Inhala profundamente intentando capturar alguna partÃ­cula del olor del jaguar. Bajo la tela de su pantalÃ³n una erecciÃ³n comienza a emerger. Se le ocurre en ese momento escribir una escena sexual para su historia. Excitado como estÃ¡ baja a su estudio y sentÃ¡ndose frente a su computador escribe lo que sus deseos en ese momento le indican. No le importa si el orden de los acontecimientos se verÃ¡ afectado, lo que interesa es que tiene algo que decir.  \n  \n\n\u0026nbsp; \"Helen avanza despacio por entre las penumbras que la luz de la luna forma. El departamento se encuentra en calma y sÃ³lo los ruidos de la calle se escuchan cual si se encontrarÃ¡n muy lejos. La unicornio viste Ãºnicamente una camisa de hombre que cubre su torso y parte de sus muslos. A travÃ©s de la delgada tela se entre ven las lÃ­neas de una esbelta mujer.  \n  \n\"De puntillas sale de la habitaciÃ³n. Ha hecho con el mayor cuidado el abrir de la puerta. Apenas un rechinido y un crujir de la madera escaparon. Descalza camina a la sala donde un corcel negro duerme en el sofÃ¡. Luego de la riÃ±a con GontrÃ¡n llevÃ³ a su propia casa a Helen y le cediÃ³ su habitaciÃ³n para pasar allÃ­ la noche. â€˜No te preocupes â€\"le dijoâ€\" ya veras que todo ira bien'. Ella le creyÃ³ y ahora se encuentra en el departamento del desconocido que le defendiÃ³. Alcanza el sofÃ¡ donde descansa Andrew y mira su rostro. Un rayo penetra por la ventana revelando sus facciones. Duerme sin saberse que intentan espiar sus sueÃ±os.  \n  \n\n\u0026nbsp; \"Helen acerca su mano hasta rozar con sus dedos la mejilla que recibiÃ³ el golpe de su antiguo amor. Siente culpa al saber el dolor que por su culpa alguien sufre. Quisiera librar a Andrew de tanto pesar, quisiera que todo volviera al punto en que comenzÃ³ y hacer las cosas de tal manera que nada de ello hubiera ocurrido. Sabe que es imposible, asÃ­ que lo Ãºnico que puede hacer es agradecer por tamaÃ±o bien que le han hecho. Acerca sus labios a los del durmiente y les besa como si fueran las alas de una mariposa. Delicada muestra de afecto que al momento hace que despierte al caballo.  \n  \n\"Descubre en la cristalina mirada de ella sus propios ojos. Ella es sorprendida pero no le importa, quizÃ¡ era lo que deseaba despuÃ©s de todo. Ã‰l levanta un brazo y toma su cabeza para acercarla mÃ¡s y marcar el beso que tÃ­midamente se habÃ­a iniciado. Ella lo abraza, se deja caer sobre Ã©l. Ambos quedan frente a frente descubiertos en la oscuridad que sus ojos encierran. Helen se yergue y desabotona la camisa mostrando sus pechos suaves y perfectos. Andrew levanta su mano y toca uno de ellos. Las yemas de sus dedos recorren su forma, ligeras cosquillas suben hasta ella, luego se detienen en la aureola del pezÃ³n que delicadamente se erecta con el calor que uno al otro se dan. Ã‰l por sus dedos, ella por el deseo que siente por Ã©l.  \n  \n\n\u0026nbsp; \"Retiran la ligera sabana que cubre a Andrew revelando su cuerpo desnudo. La rodea con sus brazos cuando ella reposa su cabeza en su pecho. El corcel respira el aroma que despide su cabello, mientras ella se sacia de su fragancia masculina mientras escucha los latidos en su interior. Andrew explora el cuerpo de su amante con una de sus manos rudas y fuertes, recorre la tersa piel de su espalda, baja por la cintura hasta alcanzar sus muslos. Las caricias son reciprocas, cada uno se permite ser descubierto por el otro. Ella toca su pecho y abdomen, lo reconoce fuerte y varonil. Los brazos recios y valientes los prodiga en besos.  \n  \n\"Entre las piernas de Helen el pene de Andrew se erecta. Ella lo siente y lo toca masturbÃ¡ndolo finamente. El corcel siente bocanadas de placer con el juego que ella realiza. Con la otra mano juguetea con uno de los pezones de Ã©l. Se levanta decidida y manipulando el falo de su amante lo introduce dentro de ella. Ã‰l se yergue y quedan ambos unidos a travÃ©s de sus besos y caricias. Se reconocen sin prisa, exploran y buscan aquellos puntos en que el placer puede incrementar un poco mÃ¡s. Calor y dolor, uno al otro es como tormento al cual la culpa lo hace ser irresistible.  \n  \n\n\u0026nbsp; \"Helen se deja caer de espaldas mientras Andrew desciende cuidadosamente sobre ella y le penetra con intensidad. Ruge y bufa en cada embestida, ella gime y sonrÃ­e. El viejo sofÃ¡ de madera apenas y resiste los empellones a los que se ve sometido. Cruje y se lamenta mientras ambos amantes se complementan en un final explosivo. Andrew empapado en sudor lanza un relincho espontÃ¡neo, pero a pesar de haber culminado mantiene erecto su pene esperando el orgasmo de Helen. Canaliza su fuerza por mantener la constancia hasta que una sacudida en el cuerpo de ella, junto a un pequeÃ±o jadeo que escapo de su garganta y la tensiÃ³n en sus mÃºsculos indican que su misiÃ³n se vio cumplida como en toda ocasiÃ³n. SÃ³lo que esta vez algo fue diferente. QuerÃ­a que fuera ella nuevamente feliz.\"  \n  \nâ€\"Definitivamente se nota que soy gay. Centro mi atenciÃ³n en el personaje masculino en lugar del femenino. Pero Â¿quÃ© le vamos hacer? â€\"se dice a sÃ­ mismo Gariel mientras rÃ­e de la descripciÃ³n que termina de escribir. No conforme, pero satisfecho por lo redactado estÃ¡ noche, apaga el computador y sube a dormir. Por fin han salido de sus recuerdos las memorias del dÃ­a pasado.  \n  \n\n\u0026nbsp; Del otro lado de la ciudad un jaguar pulsa el botÃ³n llamando a la puerta. Luis le abre a lo cual FÃ©lix entra, y al ver la casa vacÃ­a se desconcierta.  \n  \nâ€\"Â¿Y los demÃ¡s?  \nâ€\"Manuel me llamÃ³. â€\"responde su amigo cerrando la puertaâ€\" Que despuÃ©s de todo celebrarÃ­an su cumpleaÃ±os en el club. SÃ³lo te esperaba para irnos.  \nâ€\"Â¿Por que no me llamaste al celular?  \nâ€\"SerÃ¡ porque lo apagaste durante todo el dÃ­a. â€\"respondiendo con sarcasmo.  \nâ€\"Ah si, â€\"dice rascÃ¡ndose la cabezaâ€\" estaba con Gariel.  \nâ€\"Â¡Por fin! Tanta espera dio resultado.  \nâ€\"No digas tonterÃ­as. Fuimos con otros amigos a un concierto. Eso es todo.  \nâ€\"Bueno, â€\"dice mirÃ¡ndolo con recelo el amigoâ€\" vÃ¡monos que se hace tarde.  \nâ€\"Espera, quisiera pedirte que me dejaras dar una ducha antes de irnos. No me baÃ±e hoy.  \nâ€\"Â¿Y asÃ­ quieres que crea que no hay nada entre ustedes dos? â€\"el sarcasmo asoma nuevamente por su voz.  \nâ€\"Si. â€\"responde clara y secamente el jaguar.  \nâ€\"Muy bien. Tienes cinco minutos y ya sabes donde estÃ¡ la ropa. SÃ³lo no te pongas la camisa roja, pienso usarla maÃ±ana.  \nâ€\"EstÃ¡ bien. â€\"grita FÃ©lix ya dentro de la habitaciÃ³n de Luis.  \n  \n\n\u0026nbsp; Los minutos pasan y Luis se sienta en el sillÃ³n de piel que frente al televisor se encuentra. Toma de uno de los estantes a su derecha un libro de relatos Ã©picos y lo hojea recordando la trama. En un capitulo centra su atenciÃ³n. Las aventuras del hÃ©roe en sus viajes por el mar y la caÃ­da en un isla de terribles bestias donde la escapatoria podrÃ¡ sÃ³lo darla los mÃ­ticos dioses a los cuales con insolencia invoca. Sin percatarse la caÃ­da del agua cesÃ³ de repente y una serie de fragancias comienzan a recorrer las habitaciones de la pequeÃ±a casa.  \n  \nDeja el libro cuando la figura de FÃ©lix aparece frente a Ã©l con la camisa roja que antes le habÃ­a prohibido usar. La usa desabotonada hasta la mitad de pecho. Se ha vestido con un par de pantalones negros que le ajustaban perfectamente y unos zapatos del mismo color con hebilla en plata. Luis lo mira y sonriendo con una mueca se pone de pie. EntrevÃ© el juego provocativo que intenta lograr FÃ©lix en Ã©l. Es imposible que de resultado con Luis.  \n  \n\n\u0026nbsp; â€\"A veces no sÃ© porque somos amigos. â€\"dice Luis moviendo la cabeza.  \nâ€\"Por que soy irresistible. â€\"se acerca a Ã©l y lo toca en el hombro.  \nâ€\"Pues no para mÃ­. Yo soy todo un hombre. â€\"refuta burlonamente.  \nâ€\"Pero un dÃ­a caerÃ¡s.  \nâ€\"Â¿En serio crees eso? â€\"pregunta Luis mientras caminan a la salida.  \nâ€\"Por lo menos me da algo en que divertirme. â€\"y al momento lanza una carcajada para abrazar luego a su amigo. Se lo perdonan todo uno al otro, parecerÃ­an hermanos si no fuera porque uno es un jaguar y el otro una pantera.  \nâ€\"Si, lo sÃ©. Y tan bien te conozco que por eso mencionÃ© la camisa roja y no la azul que es la que pienso usar maÃ±ana. â€\"revela la broma ya cuando la puerta de la casa ha sido cerrada. Porque tambiÃ©n sabe que si lo hubiera dicho adentro FÃ©lix se cambiarÃ­a de ropa sin que pudiera Ã©l evitarlo.  \nâ€\"Embustero, a un amigo no se le engaÃ±a.  \nâ€\"Tienes razÃ³n. SÃ³lo a ti. â€\"es lo Ãºltimo que se dicen antes de subir riendo al automÃ³vil de Luis.  \n  \n\n\u0026nbsp; Arranca Ã©ste y corre hacia la fiesta en el club que queda a las afueras de la ciudad. FÃ©lix mira por la ventana las luces de la ciudad. Ya la humedad en el ambiente se ha desvanecido y el cielo brilla con la intensidad de sus estrellas. Tras su mirada exploradora y festiva piensa con tristeza en lo quÃ© estarÃ¡ haciendo el lobo al que ama. En esta vez serÃ¡ muy difÃ­cil hacerlo volver al baÃºl de los sentimientos. Le ama en verdad, pero desde aquel dÃ­a en que se acostÃ³ con Ã©l pareciera que un muro se alzÃ³ inquebrantable entre ellos dos.  \n  \nHa sido al Ãºnico al que le ha dicho â€˜te amo' y aÃºn asÃ­ no pueden estar juntos. Sabe que en parte es su culpa y en parte de Ã©l. Sabe que lo ama, Gariel sabe que es amado tambiÃ©n, pero eso no es suficiente ni para uno ni para otro. \"QuizÃ¡ sea este el drama que nos toca vivir a ambos. â€\"piensa para sÃ­â€\" QuizÃ¡ seamos demasiado perfectos. Pero ojala estuvieras aquÃ­, asÃ­ esta fiesta no serÃ­a aburrida como todas.\" La mÃºsica de la radio lo retorna a la realidad del automÃ³vil.  \n  \n  \n\n","series":{"name":"Formas de contar una historia","previous":"https://fse.anthro.fr/stories/58176-cada-lugar-cae-en-su-tiempo.json","next":"https://fse.anthro.fr/stories/67705-fragmentos-de-cotidianidad.json"}}