Aqueronte 1. La lluvia y el templo

Story by blaya on SoFurry

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AQUERONTE

1. ** **LA LLUVIA Y EL TEMPLO

Era un día lluvioso como tantos otros en el norte de España, un perro mestizo de pelo marrón claro y con una oreja doblada caminaba con un viejo impermeable rasgado por el hombro por las calles de Santiago de Compostela. Trataba de leer un húmedo papel una y otra vez, a veces paraba para poder fijarse en las correosas letras que cada vez más y más se iban deshaciendo por el agua. Caía la noche pronto pues empezaba el invierno, tenía la pinta de ser un invierno muy duro, como el anterior. Teudis suspiraba por las calles vacías del centro, se encontraba en el casco antiguo, miro un momento alrededor, todo era muy antiguo, Santiago de Compostela había conservado el resplandor y las veces de siglos de antigüedad, los canalones de agua bajaban casi al rebosar lo que hacía más difícil andar por las calles, el ruido de la lluvia ahogaba cualquier otro sonido, Teudis tuvo la sensación de que se encontraba dentro de una burbuja, donde nadie lo veía y oía... y en parte así era. Cinco minutos más tarde alcanzo la puerta de la plaza de los caballos de la catedral, había tenido suerte, aun estaba abierta, así que se aventuró dentro. El sonido espectral y místico de la lluvia se detuvo en el mismo momento que una de sus patas piso el anciano suelo de la catedral, estaba oscura y se oía algunos turistas de fondo sacando fotos a cualquier rincón del templo, sabía que eran equinos porque los delataban el ruido de sus pezuñas. Por un momento cerró los ojos y caminó hacia delante mirando al altar y revisando cada rincón, la buscaba a ella, hasta que al fondo, cerca de la entrada principal la vio. Era una perrita hermosa, una border collie blanca y negra que lo miraba sonriendo, en mitad del pasillo, ella sostenía un ramo de rosas blancas, el ambiente dentro de la catedral era tan cálido y acogedor que por un momento Teudis no sabía si realmente estaba allí o simplemente evocando un recuerdo, simplemente se quedo paralizado unos instantes y solo se movió cuando un cuervo con alzacuellos blanco y una larga túnica con la cruz de Santiago lo empujó tras carraspear y ver que el atónito perro no se movía.

Teudis entonces lo miro pidiendo perdón.

-Por favor tome asiento, y si usted es tan amable de quitarse ese húmedo impermeable...- Dijo el cura tratando de contener un poco su molestia ya que el perro aún parecía estar en otra parte y continuó -la ceremonia va a comenzar.-

Fue algo curioso para Teudis pero de repente se percato que parte de los turistas ya se habían sentado en sus bancos, y que algunas ancianas de varias especies estaban sentadas o arrodilladas en los bancos, posiblemente el hecho de ver a la border collie hizo que no se diera cuenta que la catedral tenía más vida de la que él pensaba en su interior.

Despacio ando hacia su esposa, cada vez más confuso, su cabeza daba vueltas a todas las posibilidades de cómo podía estar sucediendo, llegó hasta ella y se quedó unos segundos mirándola a los ojos mientras ella lo miraba con intensidad y una sonrisa enternecedora, entonces ella alzó el ramo de rosas blancas, amplió su sonrisa, y le dijo con una voz suave.

-Son para ti Teudis, sé que te gustan mucho... y soy consciente de que hace mucho tiempo que no nos vemos.- Teudis pudo sentir su aliento en su húmedo pelo mientras se quitaba el impermeable, con las garras temblorosas tomó el ramo, abrió el hocico para decir algo pero entonces la voz del cuervo sonó fuerte anunciando que iban a comenzar con la oración, así que la border collie lo empujó hacia uno de los bancos y se sentaron, entonces ella volvió a posar una de sus garras encima de una de las de Teudis, este notaba como se le aceleraba cada vez más el corazón cuando de repente el cura empezó a gritar.

-¡Hermanos y hermanas aquí presentes! Quiero que os fijéis que cada vez somos menos, y todos sabemos de quien es la culpa. -El cuero lanzó una mirada desafiante a todos los que allí estaban, los cuales bajaban la cabeza y juntaban las manos.- Así es ¡la culpa es del pecado! Todos somos culpables porque todos lo hemos permitido durante años, estamos condenados hermanos... - De repente una gran explosión sacudió todo el templo, fuera lo que fuera estaba fuera, algunos trocitos de piedra cayeron del techo, solo Teudis pareció alterarse, se levantó rápido y se giró hacia la puerta con el corazón aun más acelerado, miró a su alrededor y solo vio al cura mirándolo con cara de pocos amigos pero sin dejar de hablar sobre el pecado, la bonita border collie le tiró del brazo para que se volviera a sentar, y lo hizo aunque su instinto le gritaba que saliera corriendo a ver qué había ocurrido.

-¿Qué te ocurre Teudis? Pareces un paranoico.- Dijo la perrita sin soltarle el brazo, Teudis en ese momento se volvió a fijar en las rosas las cuales la perrita había dejado a un lado del banco, los pétalos apenas existían, estaban rotos, ennegrecidos, totalmente mustios, como cuando volvió al cementerio de Santiago de Compostela días antes, allí solos en una lapida negra, los había dejado una semana y media antes. La miró a los ojos, y con dificultad y casi en susurros -Liuva... estás muerta.- Ella solo sonrió y otra explosión sacudió el templo.

Blaya