El Bosque Chillwood
Esta es la historia de como una mazmorra de bajo nivel se convirtió en una mazmorra extremadamente peligrosa. Y una curiosa expectadora que trata de encontrar algunas pistas...
¿Cómo es que sucedió? ¿Cómo fue posible que un lugar tan calmado se transformara en un auténtico infierno? ¿Es que nadie lo previó? Tantas preguntas, ni una respuesta, menos ahora, es demasiado tarde para cambiar las cosas, cosas que jamás dejarán mi mente.
Este lugar, este bosque, esta mazmorra, solía ser un sitio de entrenamiento de exploradores, era calmado, cualquier equipo de rescate podría superarlo, incluso los de rango metal, tan solo tiene diez pisos, el bosque se conoce de pies a cabezas, se sabe cada detalle, que objetos aparecen, que frutas, que cuartos existen y donde hay escaleras para navegar entre pisos, sus Pokémon solo son primeras etapas y de niveles bajo… o al menos, así eran en el pasado, antes de que estos bandidos los cambiaran inesperadamente.
Un Gengar, un Seviper y un Golem, malhechores que pensaron que sería fácil raptar a una pobre Vespiquen "amada por muchos", aunque, esto no puede ser confirmado, los rumores dicen que ella era reconocida, que ella era madre y que ella no tenía nada fuera de lo común, pero, ningún Combee, ningún vecino, nadie parecía conocerla realmente ¿Cómo una Pokémon tan conocida puede ser tan desconocida? Una de las tantas preguntas que hoy no serán respondidas.
Claro que, la Institución Central de Equipos de Exploración y Rescate no le importaba esto, el deber de ellos es apoyar, ayudar y rescatar a todo Pokémon que se los pida mientras esté dentro de sus facultades. Aún puedo ver la carta de secuestro, estos malditos pedían una cantidad absurda, pegada en el tablón principal de la oficina de trabajos, bueno, realmente nadie esperaba que aquellos que hicieran un secuestro así fueran tan inteligentes, pues aquella carta decía exactamente donde se encontraban, no solo la mazmorra, pero también el piso. No iba a tardar mucho para que un equipo local la fuera a rescatar, pero… ¿Quién? Nadie lo sabe…
Los tres bandidos aparecieron un día en la comisaría, derrotados, amarrados, sogas especiales para el tipo fantasma, resistente para el tipo roca y gruesas para no ser cortadas con facilidad, la carta ya no estaba en el tablón de anuncios y en su lugar llegó un informe bien redactado de como fue la misión, y la recompensa solo fue un poco más de experiencia. Maldición… si tan solo ese informe me hubiera llegado a mí, pero pasó muchos años atrás, muchos años antes de que yo estuviera, el informe habla de como encontraron la guarida de los maleantes en el tercer piso, como los derrotaron con una emboscada y rescataron a la Vespiqueen… pero, no menciona como la encontraron, sus palabras son vagas, “rescatamos a Vespiqueen" no dice nada ¿Estaba atada? ¿Ella fue liberada? ¿Tuvieron que llegar al final de la mazmorra o utilizaron un orbe de escape? ¿Ella tenía señales de algún trauma? Lamentablemente, y como parece ser en todo el caso, nada de esto importa, por que ella... ella ya no es una supuesta madre y vecina querida, no... ella ahora se convirtió, ella ahora es un monstruo, una reina que ha vuelto este lugar tranquilo en un infierno que solo los mejores diez equipos pueden visitar, y aún así lo deben de hacer con cuidado… No puedo obtener información previa a esta, pero gracias a mi amigo del tiempo pude ver con mis propios ojos los horrores del lugar, pude ver como ella fue abandonada, como su esencia cambió, como… se volvió salvaje.
Todo comenzó en ese día, ir más atrás no tiene sentido, por que no hay nada fuera de lo común, ella estaba amarrada, totalmente, sin poder ver, sin poder oír, apenas podía respirar, se encontraba en un cuarto en la esquina del tercer piso, sin guardas, sin Pokémon salvajes cerca, solo ella por horas. Un día, apenas pasadas las veinticuatro horas fue más que suficiente, una de las conversiones más rápidas que he visto, aunque ella podría haber estado afligida antes, algo que agotó su estado mental, la debilitó y la hizo una víctima fácil de una mazmorra tan sencilla, una desgracia que haya pasado algo tan malo en un lugar tan bueno.
Pude ver como después de aceptar el trato unos Nidoran llegaron a socorrerla, quitaron las cuerdas y ella se dirigió a una manzana del mismo cuarto, con su mordida ella había completado el trato, ahora pertenecía a la mazmorra, pero, ella es diferente, ella no solo iba alrededor caminando y atacando a cualquier Pokémon del exterior que se le cruzara, ella, por el contrario, empezó a construir. Sus mandíbulas rompían la madera de los árboles sin problemas, sus mandíbulas tenían una fuerza más grande, o quizá… ¿ella ya no se contenía? Aquél cuarto con muros inmensos se hacía más grande, era como si ella tuviera una misión, a simple vista no parecería una Pokémon salvaje, era como si aún tuviera algo de congruencia, y lo que refuerza este hecho es que la mazmorra no se recuperaba de las alteraciones que ella provocaba. Es bien sabido que las peleas, los pasajes y cualquier otra cosa que afecte al terreno se recuperará eventualmente, un día, a lo mucho dos, dependiendo el daño, como si la mazmorra fuera un organismo que sana, pero no para ella, cada rama, cada tronco, cada muro y piso que ella adaptaba a su gusto, se conservaba tal y como lo había alterado.
Como odio esta parte, aunque siento que es la clave de todo, sigo sin poder ver más allá de lo obvio. El primer día, el día en que el sitio ya había cambiado su riesgo, una Charmander y un rattata fueron los primeros, al llegar al piso decidieron que querían explorar todo, hasta el último cuarto a pesar de haber encontrado ya las escaleras para el siguiente piso. Ellos en cambio encontraron un destino peor que la muerte. Sus patas empezaron a caminar por una textura viscosa, que alteraba su movimiento, pero olía bien, era miel, como si esto no fuera una señal de peligro decidieron continuar, la cola de la Charmander era suficiente para iluminarles, aunque también para dar su ubicación, pues tan pronto como la Vespiqueen los notó entrando a su guarida fueron condenados, una velocidad increíble, sin trabas por la miel que yacía en el suelo, directamente por la Charmander, una mordida que fácilmente hubiera sido letal, pero, no lo fue. Sus mandíbulas atravesaron la piel de la tipa fuego, un dolor tan agudo que la pobre no pudo ni gritar, aquellas no solo habían cortado la piel, pero sostenían a la Charmander por la columna, imposible de moverse, mientras sentía el líquido venenoso que la paralizaba por completo correr por su sistema, una invasión que la detendría y haría caer sobre el suelo pegajoso.
Para mi sorpresa, y para su desgracia, el Rattata era valiente, pero no muy inteligente, pues decidió correr directo a salvar a su compañera, y optó por morder a la reina. Ella, en cambio, solo se detuvo cuando la Charmander no podría hacer nada, la mordida del Rattata no había tenido ningún impacto, y por el contrario aplicó lo mismo, una mordedura penetrante y una inyección dolorosa de un líquido paralizante a través de su columna.
Ambos fueron arrastrados por el suelo de miel después de ser atados por una seda resistente en sus patas, primero el macho, quien ella empezó a enrollar con cuidado, un simple capullo no muy diferente a lo que haría una Ariados o una Galvantula, poco a poco, asegurándose de que no pudiera escapar, ella lo hacía con una delicadeza excepcional, solo comparada con su crueldad, cada pequeño detalle, una capa tras otra, una y otra vez, se aseguraba que el Rattata no pudiera morder la seda, rasguñarla o cualquier otro daño. Al terminar ella voló al techo de su escondite y simplemente lo pegó al techo, poco después sabríamos que este es el destino de todos los machos. Ellos eran simples sacrificios para la mazmorra, no eran asesinados, no eran comidos, ellos eran capturados y solo liberados cuando aceptaran el trato de la mazmorra, no sé cómo lo hace, pero la reina Vespiquen sabe exactamente cuándo lo han aceptado, y no solo eso, pues la comida prometida no es una fruta o baya de la mazmorra, sino, la misma miel que ella produce con la que ha cubierto todo el lugar, es como si ella fuera la mazmorra misma.
Para la Charmander… para todas las hembras, su destino es peor, no solo son atadas, sino que son envueltas con un mayor cuidado y de una forma diferente, no son solo un capullo esperando a salir, ellas se les da una silueta, casi como si fueran una estatua decorativa, con la particularidad de que su sexo está al descubierto, no importa si es una vagina, una cloaca o cualquier otra variante; no importa si está entre las piernas, al final del abdomen o si tienen más de una, ella, ella siempre lo sabe, sabe exactamente donde está el sexo de las hembras, ella sabe de donde salen los huevos cuando son preñadas. Pude ver como la Charmander fue atada con tantas capaz tan resistentes que su flama nunca llegaría quemar, pero al mismo tiempo solo su vagina virgen estaba al aire, mientras la Vespiquen la ponía en la puerta de su guarida, una decoración de su primera caza.
¿Un sonido? ¿Un aroma? ¿Quizá una feromona? No puedo saberlo, las visiones de mi compañero no me dejan ver más que imágenes y recuerdos, pero, pude verlo, aquellos Nidoran que la ayudaron en el pasado, ahora llegaban a ella de nuevo, caminaban en la miel como si fuera suelo firme y sin si quiera detenerse a pensarlo montaron a la nueva adquisición de la reina, uno, después el otro, robaron la virginidad de su victima y cada vez que uno terminaba con su orgasmo, el otro seguía. La velocidad con la que se le unieron más Pokémon… todos machos, Digglets, Zubats, incluso Caterpies, en este bosque la estaban violando todos los machos que existían en ese momento en el tercer piso, con la esperanza de poder preñarla. ¿Gritos? Seguramente, pero aún si pudiera oír esta ilusión del tiempo, sé que no escucharía nada más que las embestidas de todos los machos que no dejaban en paz el sexo de ella, pues aquellas sedas que la cubrían eran muy gruesas, sin lugar a error, no cuando ella había pasado tanto tiempo creándolas.
El segundo día no fue mejor, toda la noche la pobre tipo fuego había sido violada, penetrada sin parar, uno tras otro, incluso con tan pocos machos… pero ellos, ellos no parecían cansarse, al menos no después de un día. Decidí inspeccionar otras cosas, y fue cuando note a las hembras salvajes, ellas también caminaban en la miel sin problemas, pero a diferencia de los machos, pasaron de largo la carne sexual que se les había brindado, en su lugar dos pequeñas Spinarak subían por los techos al lugar del Rattata, y lo sacaban de las sedas, mientras la Vespiquen esperaba pacientemente justo en frente, el rostro del Rattata visible, la Vespiquen ofrecía miel que ella misma había hecho y tan pronto como él la comió fue liberado por completo por las Spinaraks. Aquél Rattata, ya se había vuelto salvaje.
No sé porque pensé que no pasaría lo que era obvio, tan pronto como él fue bajado al suelo por la reina, sus movimientos ya no eran torpes y lentos, él se podía mover libremente por la miel, él… el Rattata, se acercó a la que alguna vez fue su compañera, y tan pronto como uno de los otros salvajes terminó, la montó. Él… estaba violando a la que alguna vez fue su compañera, una y otra vez, pero con un nuevo integrante los machos restantes tomaban un respiro, era como si él tuviera un premio, un premio por unirse a ellos, pues a diferencia de los demás él la siguió violando aún después de venirse varias veces.
Pude notar a las Spinaraks esperando, y a una Doduo esparciendo la miel del suelo para que cubriera más del pasillo, mientras los Nidoran dejaban caer miel sobre el capullo, donde estaba la cabeza de la pobre Charmander totalmente cubierta por seda, en este momento pude deducir lo que más adelante se me confirmaría, ella los controlaba, por eso decidí llamarla La Reina.
Los machos y las hembras salvajes ya no eran Pokémon que caminaban al azar por los pasillos esperando encontrarse intrusos, no, ahora tenían trabajos concretos: los machos se dedicaban a procrear y alimentar a las hembras que violaban sin parar, mientras las hembras hacían el resto del trabajo, liberar a los convertidos, esparcir la miel, traer y llevar capullos, engañar a los incautos… es decir, hacían el trabajo de la reina por todo el piso, cuando vi esto pensé… que la Vespiquen podría superar los límites que conocíamos de las mazmorras, que ella podría ir y venir entre los pisos, que ella controlaría a todos los Pokémon salvajes de bajo nivel, por suerte, me equivoqué.
A pesar de lo ocurrido, el lugar seguía siendo manejable, yo sé que, si un equipo diamante hubiera ido, esto se hubiera podido detener, pero… todo estaba en contra de que eso sucediera, pues se encontraban en la esquina de un lugar ya tan explorado que nadie se detenía a caminar más allá de lo necesario, muchos Pokémon pasaron por aquí sin saber el peligro extremo que habían esquivado, pues a tan solo unos cuartos de las escaleras los horrores se estaban esparciendo.
Al menos hasta el tercer día, la situación con la Charmander no había cambiado, es increíble que tras dos días la Charmander no se haya rendido a ser una salvaje, aunque tampoco puedo descartar que fueran efectos de la miel que se le daba, alguna propiedad adictiva que le impedía resistir comerla y por ende nunca pasar el hambre suficiente para hacer el trato con la mazmorra, pero, esto seguramente era con este propósito, por eso los machos le dejaban caer la miel cuando no la estaban violando.
Fue entonces que llegaron una Absol y una Eevee ¿serían sus compañeros? No sería descabellado pensar esto, esta mazmorra solía poder explorarse completamente en unas ocho horas para los equipos sin experiencia, aunque lo normal serían de tres a cinco horas. Claro que, ellas llegaron sin saber que solo serían otras dos víctimas.
La Doduo de antes, ella… sirvió como señuelo, no fue simplemente un ataque, o una huida, ella se dejaba ver a propósito para ser perseguida, siempre asegurándose que la Absol y la Eevee la siguieran, maldición, si tan solo pudiera escucharlos, los veo abrir la boca, los veo ponerse en posición de ataque, ¡No sé qué rayos están diciendo! Pero, eso es lo de menos, pues la Doduo las ha traído al pasillo lleno de miel, y aunque su instinto las hace detenerse en el borde, ya es tarde, muy tarde.
El mismo ataque, una mordida directa a la columna de la Eevee, claro que la Absol actúa, con un zarpazo que casi separa a la reina de su víctima. En su momento llegué a creer que si la Absol hubiera tenido más suerte ella hubiera podido escapar y advertirnos, ahora sé que eso era imposible desde ese momento.
Las demás Pokémon van a la ayuda de la reina, las Spinaraks atacan los ojos de la Absol con telaraña, ya que físicamente no le causarían un impacto, mientras que la Doduo corre a toda velocidad para taclearla, un Pokémon salvaje no tendría tanta coordinación, un ataque así solo podría ser orquestado por un líder, la reina. Ciega, confundida la Absol trata de agarrar un orbe de escape de su mochila, una casi imposible de alcanzar sino la vez, error de novatos, mierda ¿¡Por qué tenía que ser en este lugar con tantos inexpertos!? Igual no puedo hacer nada más que observar. Los machos no parecen ser si quiera desconcertados por la pelea, ellos tienen una misión que hasta parece ser más importante que el bienestar de la reina, claro que la Vespiquen logra su segunda mordida, ahora en la Absol, paralizándola con ese método tan doloroso. Ella lleva a la Absol de regreso a la guarida mientras la Doduo hace lo mismo con la Eevee, puedo ver como la reina se encarga del peligro mayor, pero, las Spinaraks no hacen un trabajo flojo, la dedicación que le ponen a atar a la Eevee en su capullo es enfermizo, buscan que sus vaginas, con la forma que poseen los caninos, esté tan expuesta como sea posible, cada una de una forma diferente, pero no importa, pues tan solo unas horas después ellas son puestas en el pasillo, a lado de la Charmander, y los machos se ponían a trabajar, machos exhaustos, tanto que algunos de ellos se desmayaban, claro que la mazmorra hacía su trabajo, los teletransportaba lejos para que se recuperaran, pero solo serían unas horas antes de que regresaran tan llenos de energía y siguieran violando a las prisioneras, lamentablemente, aún si les dieran una semana entera para reponerse, ninguna de ellas tendría la fuerza suficiente para romper esos capullos, menos con un movimiento tan limitado.
Cuarto día, el infierno ya estaba establecido, tantas capturas pasaron este día, una Mienfoo, otra Eevee y aquí fue cuando descubrí que no les importaba la especie, ni el tipo, ni el grupo huevo, nada, pues ahora una Wurmple también había sido capturada, todas amarradas lentamente, y aunque cada Spinarak podía trabajar en una victima al tiempo que la Reina lo hacía, la verdad es que nunca pude descubrir cuanto tiempo duraba su veneno paralizante, pues siempre parecía que ellos tenían tiempo ilimitado para atarlas.
Si tan solo hubiera habido más hembras que machos, en este punto parecería que su plan fallaría pues los machos salvajes dejaban de ser suficiente, las víctimas cada vez tenían descansos más largos, cada vez los machos se desmayaban con mayor frecuencia, simples máquinas de apareamiento, o eso pensé hasta que la fortuna les sonrío, ellos, no… la reina tuvo suerte, una maldición para todos los demás. Un grupo de amigos, alrededor de diez, ocho Poochyenas y dos Mightyenas, quienes después descubrí era un equipo de rescate de plata que se hacían llamar “los caninos oscuros", trataron de ser héroes, no siguieron los protocolos, no sé que pasó por su cabeza ¿sintieron que sería fácil por que tenían ventaja de números? ¿O quizá solo querían gloria? No importaba, ellos, todos juntos pudieron derrotar fácilmente a las Spinaraks y la Doduo, teletransportándolas lejos como la mazmorra solía hacer cuando cualquier Pokémon salvaje se desmaya. Los machos salvajes no se detenían de su labor, eso significaba que eran diez contra una Vespiquen, diez posibles héroes que detendrían todo, aquí fue cuando me di cuenta de que solo un equipo de diamante tendría una oportunidad. Los ataques rápidos o sorpresa no serían eficaces, pues la reina siempre necesitaba tiempo para inyectar su veneno, aunque, ocurrió lo inesperado para los rangos bajo, ella… la Vespiquen, utilizó una orbe.
Supongo yo que la robó de las anteriores exploradoras y prisioneras, ¿o debería llamarlas incubadoras? No… no las rebajaré a eso. De cualquier manera, no importa, una orbe usada por una salvaje no era tan raro, después de todo las orbes eran creadas por las mazmorras, era lógico que ellos fueran capaces de utilizarlas, pero siempre terminaban siendo con algún efecto aleatorio, algo sorpresa que incluso a veces afectaba a los mismos Pokémon salvaje, su razonamiento no era profundo después de todo, pero ella es diferente, pues la reina utilizó exactamente la orbe que le ayudaría a ganar la batalla, una orbe de petrificación. Sus efectos son conocidos, todos los Pokémon enemigos son paralizados por ocho horas, solo podrán moverse cuando los efectos pasen, aunque los efectos se quitan si comen una baya específica o si son golpeados con la suficiente fuerza. Pero… ninguno de ellos podría moverse, ocho horas era más que tiempo suficiente ¿Y el ataque que ella usaría? Su mordida venenosa.
Uno a uno, caían al piso, los diez machos como piezas en un tablero, y a pesar de no tener ya a sus Spinaraks ella no parecía necesitarlas, pues arrastraba a cada canino hasta su guarida, cada uno pasando, viendo los horrores que las hembras estaban sufriendo, conscientes, pero ignorantes que ellos pronto se unirían a esos machos para continuar con este ciclo de horror. Cada canino fue tratado con la misma delicadeza que el Rattata, cada uno fue colgado al techo como una decoración, cada uno tendría que pasar por la locura que es convertirse en un Pokémon salvaje ¿Unos días? ¿Quizá una semana? No… nuevamente solo veinticuatro horas fueron suficiente para transformarlos a todos, tal como el Rattata, eso es inusual, definitivamente algo hay en esos capullos que les permite tener un proceso de conversión tan rápido, aunque, también puede ser simple suerte, pues ellos no dejan de ser un equipo de rango bajo, con poca experiencia y grandes expectativas, probablemente fácilmente impresionables, influenciables y manipulables, la víctima más fácil para una mazmorra.
El siguiente día, el quinto, empezó con las cosas fuera de lo común con Spinaraks abriendo los capullos de los Mightyenas, Vespiquen alimentó a cada uno personalmente, entonces los Poochyena, todos, los ocho, bajados con cuidado para unirse al resto de machos que abusaban de las vaginas de sus víctimas, llenando cada una con incontables cantidades de esperma, abusándolas sin parar con cada embestida, forzando sus entradas a abrirse, a adaptarse a la forma de cada miembro, y ahora tendrían que sufrir más, pues los penes de estos caninos eran los más grandes entre todos, con una forma conocida por su eficacia al preñar a hembras, ese nudo en la base era grande en cada Mightyena, y decente para sus anteevoluciones, claro que… no debería fijarme en eso, a pesar de que la primera que sufrió fue la Mienfoo y la primera Eevee, todo mientras los Poochyenas ya se habían unido a la fila para violarlas, continuar esparciendo su semilla tanto como puedan dentro de los mismo objetivos, seguirlas usando hasta que se preñen.
Al menos así sería para todas, para cada hembra excepto por una, la primera en llegar, con su sexo demacrado por la fricción, aunque no había sangre la vista no era particularmente buena, su pobre vagina abierta tras tanto uso, sus labios vaginales gastados, un poco alargados, esperma escurría de este sin parar, pero todos los machos la ignoraban, ¿Se habían aburrido de ella? Al principio pensé que quizá se detuvieron por que ella estaba muerta… pero no, era peor, la reina se acercó, como hizo con los tipos oscuro, las Spinaraks abrieron el capullo y la tipa fuego comió la miel sin dudarlo, ella ya se había vuelto salvaje, unido a las tropas de la reina, tres días después de su captura, ¿Por qué? Al principio no entendía, aún si la Charmander era salvaje aún la podía tener ahí para los machos ¿quizá ella solo quería hembras para su ejército? En este punto nada tenía sentido, y todavía me hago preguntas sobre este día.
Este día no era más que sufrimiento, y aun así no es el peor, pasaban los minutos, las horas, y ellos no dejaban de abusar de las pokemon capturadas, solían tener un descanso cuando los pequeños no podían continuar, pero ahora, con diez caninos que las abotonaban cada vez, los demás machos podían descansar pacientemente hasta que esos nudos se desaparecieran y siguieran violándolas. Ojalá hubiera sido el fin, ojalá hubiera visto todo lo que tenía que ver, una mente colmena siendo fabricada poco a poco, pero no, algo muy notorio llamó la atención no solo de mí, sino de todos los presentes, este suceso hizo que los machos se detuvieran, que las hembras se acercaran y que la reina interrumpiera cualquier actividad que realizaba para acercarse, todos rodeaban a la absol, son tantos que la visión no me deja notar cada parte, al menos no hasta el momento en que la reina lo alza, un huevo. No podía creerlo, mis ojos… mi mente, ellos, ¿¡ellos querían criar más de los suyos!? Es bien sabido que las hembras salvajes no pueden preñarse, no pueden poner huevos, algunos Pokémon aprovechan esto para su propio placer, pero… ¿¡Cómo demonios lo saben los Pokémon salvaje!?
Trato de seguirla, trato de que la visión me muestre más, pero es imposible, tan pronto ella llega al cuarto donde todo comenzó la visión es oscura, ya no hay mentes, ya no hay consciencia en ese lugar que me permita ver el tiempo, incluso las victimas al estar encerradas pierden muy rápido su habilidad de asimilar su alrededor, demonios, lo que pasó con la Absol me hizo entender cual era el propósito, gracias a ella supe que solo buscaba a las hembras civilizadas para procrear, y ellos ni si quiera la dejaron descansar un segundo, tan pronto como la reina se alejó lo suficiente otro de los Mightyenas la montó, sin pensarlo dos veces.
Sexto día, la mañana empieza con malas noticias, la Absol es liberada, ya sé que significa, ella ahora es uno de los suyos, la iluminación se vuelve escasa, no puedo ver los capullos de donde fueron convertidos los caninos de tipo oscuro, pero esto no es ningún poder oculto de ellos, las visiones de mi amigo, el tiempo aquí está dejando de ser percibido, no hay suficientes mentes que permitan visualizar el entorno. La Absol entra más profundo, y nuevas víctimas son traídas, machos y hembras de nivel bajo, nada que su nueva integrante no pueda vencer, no dejan de ser niveles bajos que piensan que este sigue siendo una mazmorra segura, maldición, nadie se da cuenta, todos creen que siguen explorando, ¿qué es un día o dos más en una mazmorra? Nada, solo hasta que semanas empiezan a pasar es que otros miembros se preocupan, pero ¿y si todos los miembros entraron a la mazmorra? ¿Quién los va a buscar?
Séptimo día, las hembras están en la guarida, al menos la mayoría, los machos no paran de correrse, uno tras otro, algunos parece que han hasta mejorado, obteniendo ritmo, puedo notar una adicción en ellos, por unos instantes pienso que no se están corriendo solo para ser capaces de penetrar alguna otra hembra en contra de su voluntad, pero no, veo a aquellos que parecen no agotarse ser repentinamente teletransportados por el poder de la mazmorra, parece que se sobrepasaron de sus habilidades.
Octavo día, ya no veo el pasillo donde la mayoría de las hembras están, no puedo saber si son convertidas o no, pero no necesito entrar tanto para darme cuenta de que más y más víctimas han entrado, sé que las vaginas de todas, siendo abusadas, bípedas, caninas, equinas, no importa, no dejan de abusarlas, un horror, la depravación, veo a una Blitzle entrar, ella… es más grande, pareciera que está a punto de evolucionar, pero, se encuentra con las Pokémon de la reina, puede derrotar a unas cuantas, no importa, ahora son demasiadas, incluso los rango diamante no podrían con ellas, una tras otra, conozco la escena, atrapada, para que la reina la reclame, pero… no… no con esta, ella es puesta en el suelo, de espaldas, las Spinaraks agarran sus pezuñas traseras, la levantan al pegarla contra el techo, esto es raro ¿dónde está la reina? ¿Por qué no la han llevado al túnel con las demás?
De pronto mis preguntas son contestadas, un Pangoro… él es masivo… su miembro es enorme, una erección que incluso a mi me hace temblar, puedo ver esto solo por que aquella pobre equina eléctrica está totalmente consciente, nada de ella está fuera de un capullo improvisado, solo sus patas traseras y su vagina… y sus tetas… ella es bastante grande, y él, él es enorme, pero ¿de donde salió este Pokémon? Alguien así podría causarles problemas, fue… fue una de sus victimas macho, pero, los Pokémon salvaje no pueden evolucionar ¿o sí? Esto me confunde, mucho, no sé que pasa, no puedo poner atención, y menos cuando veo la escena.
Aquellas manos agarran con firmeza los muslos de la Pokémon eléctrica y sin dudarlo la perforan con ese miembro tan grande, la manera en que lo hace es violenta, ciertamente él no ocupaba las telarañas para retenerla, pero eso lo hubiera vuelto más doloroso para ella, puedo verla patalear al aire, trata de zafarse, trata de electrocutarlo, pero a esta bestia no le importa, ni si quiera parece afectarle, quizá… hasta lo estimula. Mis ojos no pueden separarse, el Pangoro la agarra con fuerza antes de empujarse más adentro, la brutalidad de sus movimientos empieza, una y otra vez, penetra a la pobre Blitzle, abusa de su vagina, él está desesperado, seguramente ninguna de las víctimas ha tenido el tamaño hasta ahora, mierda, no puedo concentrarme, no puedo analizarlo, solo veo ese enorme miembro entrar y salir sin piedad de la vagina equina, me hace estremecer ¡No! No debo pensar en eso, aunque ella, ella ha dejado de moverse, veo sangre, pero… es poca, pero, ahora sé que la Blitzle, era… virgen.
Él continúa, yo… suspiro, trato de calmarme ¿Es enojo lo que siento? No, no puedo dejar de ver ese acto, es repetitivo, es brutal, él solo la está usando para masturbarse, solo quiere ver si es capaz de preñarla, y aún así no puedo apartar la vista. Y tampoco quiero hacerlo, ocurre nuevamente algo que quiebra todos mis conocimientos, la veo a ella, la veo disfrutarlo, no puedo escucharla gemir, pero si puedo ver ese chorro, puedo ver como su orgasmo explota en la pelvis del Pangoro, ella, ella se ha venido al ser violada de forma tan brutal, sé que ha sido forzada a ello, sé que ella no puede hacer nada para evitarlo, y aun así… me excita.
Ese macho no para, al contrario, con tal lubricación acelera, fácilmente, sus embestidas, eso debe doler, ella sigue siendo un poco pequeña, pero él no parece importarle ¿Cuánto ha pasado? ¿Una hora? ¿Dos? Él, él había durado más que cualquier macho hasta este momento, y es cuando lo veo, otra explosión, pero no de ella, sino, de él. Quien solo empuja sus caderas hasta el fondo, su enorme miembro no cabe en la vagina equina de ella, mierda, no puedo evitar la comparación, si yo estuviera en su lugar… ¿Qué estoy pensando? He visto demasiado… pero, no lo suficiente, pues a pesar de querer parar debo examinarlo todo.
Él se ha detenido un poco, y continúa, pero ahora lento, es como si quisiera recuperar sus fuerzas, al menos hasta que se vuelve a poner duro y la viola con esa brutalidad de antes, una brutalidad que no cesa ni se frena, ni un poco, una salvajada que no puedo dejar de ver, ella se corre de nuevo, y de nuevo, seguramente su vagina está super sensible, pero él no se va a detener, no… no debería interesarme tanto, ella está sufriendo, aunque parezca que está disfrutándolo, su vagina debe estar adolorida, debe de estar gritando por ayuda, desesperada, suplicando que él deje de penetrarla, pero… eso… no va a pasar.
El noveno día, la reina aún no ha venido por esta víctima, pero otros machos si lo han hecho, solo después de que el Pangoro se ha cansado, aunque él no se ha desmayado ni ha sido retraído por la mazmorra, a diferencia de los machos menores que la siguen violando, Zubats, es lo que más abunda… Ya no puedo ver más allá de donde está esta Zebstrika… espera… ¿¡Zebstrika!? Retorno la visión, puedo verlo, la luz, ese brillo enorme, la pobre víctima ha evolucionado en medio de uno de los tantos orgamos que el Pangoro forzó en ella, no… fue en el último, y fue cuando él se corrió, no ella, justo antes de dejarla para descansar, la visión no es clara, la mente de la Zebstrika está perdiéndose, pero el descanso es para los Pokémon salvajes, no para sus víctimas.
Al décimo día, nuevamente no puedo evitar verlo, este Pangoro ahora es brutal, sus manos no van a los muslos de ella, sino a sus tetas, estas son enormes, muy gordas, pareciera que alguna vez ya dio a luz… quizá sí, no lo sé, pero puedo ver las manos del Pangoro agarrar esas tetas, cerrar su puño de forma lateral, como si fueran simples botellas y apretarlas con fuerza, deformándolas con la brutalidad que solo él puede tener, como aprieta esas ubres… como las sostiene, no puedo evitar emocionarme… trato de enfocarme pero solo puedo ver como a aventando a un poochyena con su pie para sacarle el nudo de la vagina de ella, él… él no está esperando turno, él la está usando a su propio placer. Entonces la penetra, solo la mitad de su erección en esa vagina equina, nuevamente sangre, su virginidad nuevamente… me sorprendería sino lo supiera ya, las hembras que pueden evolucionar recuperan el himen cuando lo hacen, aunque no sirve con las mega evoluciones…
Lo que sigue, él… jala sus tetas hacía con él, solo para meter más su miembro, entonces las empuja, pero aprovecha su peso para volver a jalarlas, él… él la está haciendo balancearse desde sus tetas, apena mueve él las caderas y ella siente todo el dolor, me gustaría decir que las telarañas sirven de algo, pero él aumenta el ritmo, una, y otra, y otra vez, su velocidad empieza a dañar una estructura tan débil, no es seda de la reina después de todo, entonces se rompe, seguramente con un “snap" muy fuerte que resuene en la mazmorra, pero no puedo saberlo, ahora ella es solo un columpio para que él se masturbe, balanceándose adelante y atrás, siendo penetrada completamente por ese miembro enorme, hasta el fondo, forzando su vagina equina a ajustarse, a extenderse y a inflarse, ella ya no se corre, seguramente el dolor contrarresta el placer, pero no importa, al menos no para este macho, quien decide empezar descargando en ella hasta el fondo, solo para repetir todo de nuevo, jamás dejándola caer. ¡Mierda, mierda, mierda! No puedo evitarlo, debo dejar de pensarlo, debo dejar de verme en su lugar… decido que es mejor parar por el momento, cierro la visión, me doy cuenta de mi propia excitación… tendré que calmarme si de verdad quiero sacar algo de esta investigación, un café ayudará…
Décimo día, regresé a la visión después de veinte minutos, aún puedo ver a la Zebstrika, no deja de ser el juguete del Pangoro, pero ¿por qué? La visión no es tan clara como solía serlo, pero está lejos de ser oscura como lo que hay más allá, entonces lo veo, la Buneary, tiene miel en sus manos, alimenta a la Zebstrika, ella ya se ha convertido en una candidata productora de huevos, aunque siempre es el Pangoro quien la toma, de la misma forma tan brutal, las tetas de ella están rojas, claramente sensibles, pero no puedo ver, ya no, trato de cambiar a otro lugar, pero cada vez es menos lo que veo.
Ojalá esto fuera todo, ojalá aquí se hubiera quedado, pero no… detecto a alguien, una Infernape, mi instinto me hace querer gritarle que se vaya, sé que no puede oírme, así que solo me toca observar, pues todo esto es solo un echo del pasado.
La tipa fuego grita, sé que lo hace por como se ha detenido y sus flamas aumentan, ella no ve respuesta del Pangoro, trata de atacarle, ese ataque hubiera sido efectivo sino hubiera sido disparada por varios otros Pokémon insecto, no le hacen efecto, ella empieza a derrotarlos uno por uno, su velocidad es increíble, sus ataques potentes y su habilidad precisa. Llega al Pangoro, seguramente ella es parte del equipo de alguno de estos pobres exploradores, por un momento deseo que ella se escape con la Zebstrika, pero sé que no es así, ya lo he visto antes.
Derrota a otro Zubat y con todas sus fuerzas golpea al Pangoro, siendo un golpe útil, él es un macho de esta colonia, él no peleará, su único objetivo es procrear, seguramente ya está cansando por haber abusado a la Zebstrika tanto así que lo veo desaparecer, señal que ese golpe le ha derrotado… La Infernape… no puedo evitarlo, ver los dos errores que le costaron su libertad… su vida. El primero fue no haber liberado a la Zebstrika, aquellas redes no eran tan fuertes como las de la reina, fácilmente pudo haberlas cortado, salvarla e huir, pero… decidió explorar más, entrar más, al lugar donde no puedo verla… entonces la encuentro de nuevo, corriendo, seguramente vió a todas las víctimas, a todas las que fueron transformadas en fabricas de huevos, atadas al suelo, a los muros, siendo abusadas sin parar por machos salvajes. Es aquí cuando hizo su segundo error, darle la espalda al cuartel del enemigo, ella lo intentó, sacó un orbe de escape, trato de apretarla y huir, aunque fuera sola, pero… no lo logró. Tan pronto como ella la tiene en la mano se paraliza, y la veo, lo que la Infernape no pudo, la reina, por fin ha salido, atacándola por sorpresa, mordiéndola justo detrás del cuello, perforando su piel, suministrando su veneno paralizante sin piedad y empezando a atarla ella misma, sabe que la Infernape es fuerte, sabe que, si sus Spinaraks la atan entonces ella se liberará con ese fuego, por eso ha decidido atarla ella misma, la deja en una pared, a lado de la Zebstrika, sé la razón, pero no quiero admitirla.
Veo el orbe de escape caer en este proceso, también la reina lo ve, aunque ella la levanta del suelo parece ser que la entiende, sabe que este orbe no la ayudará, un orbe de escape no funciona en ningún Pokémon salvaje, simplemente no lo afecta, y tampoco son capaces de usarla, así que comete el único error que la he visto cometer, y para mi suerte, el único que necesitábamos, la deja justo donde cayó, regresando a la zona oscura que la visión ya no me permite visualizar.
Duodécimo día, la mañana no tiene nuevas esperanzas, puedo ver aún a la Zebstrika y a la Infernape, ambas siendo abusadas por el Pangoro, quien cambia de una a otra como si fueran simples juguetes que se descomponen, pero me sorprendo, veo a la reina de nuevo, veo a sus ayudantes, y veo como ella lleva otro huevo, esta vez de la Infernape, un día… ¿estaba la Infernape en celo? No importa, pues el Pangoro vuelve a abusarla, aunque no es el único, muchos otros Pokémon de nivel más bajo lo hacen, y si ella es fértil entonces quedará preñada, sea por un Digglet, por el Pangoro o por cualquier otro macho… claro, que sea compatible.
Nuevas víctimas, por eso puedo seguir viendo hasta este punto, una Riolu y un Pikachu, ambos fácilmente derrotados por la ventaja de números del ejército de la reina, son arrastrados para hacerle compañía a estas dos que el Pangoro no deja de abusar. Claro que el macho no tiene ni intención de tocarlas, su atención solo se divide entre la vagina equina y la de tipo fuego, una y otra vez. Y Yo… yo sé que hago mal, pues no puedo dejar de verlo, no puedo voltearme o mirar a otro lado, tengo que descubrirlo… aunque no debería disfrutarlo… más víctimas, nadie sabe lo que pasa aquí, nadie.
Decimotercer día, este día no hay nada fuera de lo común, el Pangoro ha conseguido compañía, más Pokémon de primera evolución, tanto para violar a las que son convertidas en capullo como para ser violadas, seguramente la Zebstrika ha perdido ya su sentido de la realidad, pero puedo ver gracias a las nuevas víctimas que han sido atrapadas aquí, noto algo extraño, algo que no puedo decir qué es. Mierda, más víctimas, una Fennekin al parecer con su hermana, una Braixen, ambas se asustan tan pronto dejan el pasillo, tratan de huir, muy lentas, la miel ha cubierto todo el piso, su fuego es inútil, apenas y pueden derrotar as aquellas sirvientas que son de su mismo nivel, ni si quiera se ha necesitado de la reina, son atrapadas, atadas y puestas como nuevas fábricas de huevos.
Más víctimas, ahora algunos amigos roedores eléctricos, puedo ver un par de Plusles, un Pachirisu y un Dedenne, tratan de pelear, tratan de huir, otro equipo inexperto, más víctimas fáciles, ninguno tenía un orbe consigo y si lo tuvieran no sabían que hay que tenerla siempre presente, pueden derrotar unas pocas sirvientas, pero la ventaja de números es demasiado, todos ellos, más machos para la reina, convertidos en capullos.
Finalmente… Decimocuarto día, ya casi no puedo ver a la Zebstrika ni a la Infernape, pero este día es donde todo tendrá fin. La mañana comienza, el Pangoro ya se encuentra trabajando, me cuesta mucho trabajo observarlo, la manera tan violenta con que la que las penetra… puedo ver a la reina nuevamente, ella ha recogido un huevo de la Infernape y otras sirvientas la alimentan, rayos, la tipa fuego es follada nuevamente por unos cuantos machos que parecen salir de la nada, pero la vagina de la Zebstrika es la que más llama mi atención, no… no es momento, nunca lo es, debo ser profesional y ver estas visiones con total frialdad, no debo… excitarme.
Un par de machos entran, ambos son Geodude, ambos son atrapados sin problemas, llevados al techo a ser nuevos esclavos, pero, es lo que hacen, ¿por qué? ¿Este es el instinto más puro de una Vespiquen? Es difícil saberlo, en realidad, es imposible.
Entonces ocurre, el principio del fin de todo, una luz alumbra desde el cuarto inicial, lo bueno de que esta mazmorra sea totalmente fija, todos los aventureros inician en la misma habitación y deben ir a la habitación de las escaleras, pero por eso mismo es que nadie encontró a la Vespiquen a tiempo, para evitar todo esto. Es cuando la veo, es cuando deseo que ojalá no hubiera visto esto, pero, es inevitable, fuera ella o cualquier otra chica, no le desearía que nada pasara. En aquél cuarto inicial aparece una Garchomp, ella es fuerte, la conozco, pertenece a un equipo diamante, si ella hubiera venido una semana antes… ahora, es inútil, normalmente no tiene sentido que ella entrara con una antorcha en mano, pero la acompaña una pequeña Buneary, la cual tiene una medalla de cliente, la Garchomp es su escolta, y en una mazmorra tan fácil es obvio por que decidió ir sola, si fuera antes de la Vespiquen esto no le hubiera causado ningún conflicto, yo… no puedo evitar pensar todas las posibilidades de un hubiera, pero, no serán realidad, nunca, y es muy tarde para ayudarla, solo me queda tratar de aprender de esto y no dejar que nunca más se repita.
Aquella Garchomp entra al cuarto, su antorcha ilumina muy bien, es un fuego especial, pero ella inmediatamente siente el peligro, no ocupa ni dar un paso hacía delante para forzar a la Buneary a retroceder, su habilidad es impresionante, corta en medio del aire las telarañas sorpresa que las Spinarak han lanzado, ella no se anda con rodeo, carga energía y elimina no solo a las Spinaraks, sino también a las Zubat, a la Dodrio, a la Charmander, a las Pikachu, a todas y cada una de las pequeñas creaturas, de las sirvientas que las siguen atacando, si tan solo esto sirviera para algo, todas ellas son teletransportadas tan pronto como se desmayan o son heridas de gravedad, la mazmorra se encarga de cuidarlas, pareciera que lo tiene bajo control, pero sabe que debe huir, lo entendió cuando pudo moverse y vio a todas aquellas víctimas hechas capullos, a todos los machos que las usaban sin parar, ella supo que debía huir… y para su mala suerte, también la Buneary, la responsable de la perdida de Garchomp, esta pequeña… ¡esta maldita! … rayos, no debo enojarme, sé que no fue su culpa, el pánico de los horrores la asustaron, hicieron que no pudiera pensar y decidió correr, sin rumbo, como si fuera un Torchic con los ojos vendados, ella decidió huir de la Garchomp, mientras la dragona agarraba una orbe de escape, la Garchomp trató de ir por ella, con el suelo pegajoso y el horror presente ella nunca vió a la reina, aquella Vespiquen que ya era una experta en las emboscadas, morder a la Garchomp justo en el cuello… pero, sin efecto alguno, la piel tan dura de ella la ha salvado, esas escamas han evitado que cayera inmediatamente.
La Garchomp entonces ejecuta su ataque, una garra brillosa con un filo aterrador, una vuelta precisa, apenas afectada por la miel, cortando la garganta de la Vespiquen para así terminar con su vida… o al menos, eso debió pasar, nuevamente la energía de la mazmorra, este ente tan desconocido… la ha salvado, apenas un poco de sangre sale salpicando ella es teletransportada, a salvo, lejos y en una habitación desconocida, como en cualquier otra mazmorra. Pero esto… esto despertó el sentimiento mayor de todos sus sirvientes, no eran ahora solo las hembras débiles quienes atacaban, no, algo dentro despertó en todos los afectados, pues incluso el Pangoro que no se detenía por fin lo hizo, todos los machos habían cambiado su tarea, ahora no se trataba de procrear, se trataba de capturarlas, a aquellas que le lograron hacer daño a la reina por primera vez.
Puedo ver el golpe sorpresa del Pangoro, con suficiente potencia para aventarla contra una pared, ella ha perdido la orbe, pero no su convicción, y mucho menos su objetivo, pues ve a la Buneary ser rodeada por los machos, los Mightyenas y otros más, con lo que parece ser un grito da lo mejor de sí para correr hacía ella, trata de buscar la salida, ella sabe dónde está, pero le es imposible alcanzarla, el Pangoro da otro golpe que ella logra esquivar por poco, da un zarpazo al canino, para terminar con él, o al menos haber roto su espalda con tal golpe, suficiente para que la mazmorra lo quite del camino, sé que la Garchomp le ha dicho a la Buneary que siga corriendo, pero nuevamente son rodeadas, más Zubats, algunos Pikachu, la Absol, el Pangoro, rayos, cada vez más sirvientes, y son más fuertes, Garchomp entonces decide hacerlo…
Esta parte, nunca la puedo ver, solo lo he logrado una vez… y aún así… no, no puedo repetirla, ella, la dragona, agarra a la Buneary y la avienta lejos, algo descabellado, pero es para salvarla, al caer en miel casi no sufre daños, todo mientras la Garchomp empieza a despejar el camino, recibir golpes, mordeduras y puñetazos, son más, y es más difícil, ahora no son de uno, o dos, cinco de ellos, diez incluso, rayos, chispas y más golpes, la Buneary está aterrada, caminan más y más, acercándose a la zona que ya casi no puedo ver, la zona donde ocurrió su final. Aquél Pangoro utiliza un puñetazo con energía muy fuerte, enviando a la Garchomp al suelo, el impacto es suficiente para dejarla aturdida por unos segundos, entonces recibe otro golpe, esta vez en su estómago, más fuerte que nunca, suficiente para provocarle escupir sangre, entonces otro puñetazo… no me gusta pensarlo, pero creo que hubiera sido mejor que ella muriera, los Bellsprout la rocían con paralizante, cantidades enormes, todo mientras ella trata de morderlos, pero cada puñetazo es como un terremoto en todo su ser, el Pangoro parece agotarse, la atención de la mayoría de los sirvientes está en ella, y solo cuando un Dugtrio voltea a ver a la Buneary ella decide correr, la Garchomp, ella quiere seguir peleando, no puede moverse, no puede pensar, pero la energía en sus garras sigue ahí, desvaneciéndose poco a poco, con cada herida nueva que le hacen, es entonces cuando el Pangoro se detiene, agotado y… por primera vez, desmayándose, aunque, como se esperaría, es teletransportado por la mazmorra antes de si quiera tocar la miel con su rostro. La Garchomp… ella… ella ya no está consciente, los machos empiezan a trabajar, inmediatamente montándola, mientras las hembras la despojan de sus pertenencias, su mochila, su medalla, todo, tal y como hicieron con el resto de las víctimas. Al mismo tiempo tratan de atarla no solo con telarañas, también con sus látigos cepa y algunas otras enredaderas, ella… ella es convertida en otra fabrica de huevos… la líder de un gran equipo con futuro, simplemente reducida a esto.
Al menos sé, que su sacrificio no fue en vano, pues la Buneary corrió tanto como pudo, siendo perseguida por un único Dugtrio, los demás Pokémon que pasan a su lado la ignoran, ellos tienen que atacar a la amenaza principal, a la Garchomp. Fácilmente el Dugtrio la adelanta, saliendo justo en frente, provocando que ella se tropiece y caiga al piso, la miel no la dejaba correr tan bien, y aún así tuvo suerte, la más grande de todas, mayor que cualquiera que ha entrado a este sitio en estos catorce días, pues, a pesar de sentir su vida acabarse en medio de la caída, su cabeza aterriza no en miel, sino, en la orbe, la orbe que la reina abandonó al serle inútil, la orbe que la Infernape quizó utilizar… esa orbe que ilumina el pasillo con grandeza, un destello blanco que la rodea, al mismo tiempo que un haz de luz cae sobre ella, y entonces funciona, al igual que el resto de Pokémon derrotados ella es teletransportada.
Debo admitir que la primera vez que vi esto pensé que ambas habían escapado, cuando un orbe se usa todas las medallas relacionadas son afectadas, y sus usuarios obtienen los efectos, pero, no… el tiempo no fue el mejor, la Buneary activó este orbe fue justo después de que los Pokémon salvaje despojaron a aquella Garchomp de su medalla, volviendo inútil su efecto.
Este mismo día nosotros por fin supimos de los horrores, por fin supimos de lo que pasó, fui llamada inmediatamente y Arceus misma tuvo que atender la situación, se rescató a todo explorador que estuviera dentro antes del tercer piso gracias a la ayuda de los mejores equipos del mundo y entonces se clausuró el lugar, ahora hay una enorme roca en la entrada, mientras es resguardada por un Arcanine y un Infernape, ambos son de mis más confiables misioneros.
Hoy en día nadie puede entrar por que no sabemos el por qué la reina actúa así, ni por que recogía esos huevos, no queremos darle más víctimas tampoco, proteger a los Pokémon no salvajes es la misión principal, además, sabemos que ya no queda ningún Pokémon civilizado dentro, pues las visiones ya no muestran nada desde aquel día… bueno, en realidad… si lo hacen, queda una visión más, una visión que solo yo conozco.
Esta visión empieza en el decimoquinto día, todo el piso está oscuro, todo menos el primer pasillo después del cuarto inicial, lo que veo es a mi amiga, a aquella Garchomp que se sacrificó, no puedo ir a su rescate, no pude en su tiempo, y la respuesta está en la visión. Ellá está contra una pared, parece más una prisionera que un simple capullo, pues sus ataduras son diferentes, tienen toques desesperados, ramas por todos lados y claramente marcas de golpes, así como arañazos y alguna que otra mordida por todo su cuerpo, no es el capullo delicado y tan trabajado de la reina, en realidad, ni si quiera cubre la mitad del cuerpo de la Garchomp, sus garras se encuentran justo encima de su cabeza, forzadas juntas por enredaderas con púas combinadas con seda, seguramente para tratar de pelear la piel dura de ella, pegadas a la pared, parece ser efectivo. Hay rastros de telarañas en sus cuernos, pero solo cuelgan como trapos viejos, mientras los ojos de ella si están tapados por completo, no solo con telaraña, sino también con barro, al igual que su boca, pero esta tiene más de esa cuerda de hierba con púas. Su espalda está arqueada, su entrepierna se alza a lo alto gracias a que su aleta trasera sirve como soporte, provocando una curva que ofrece su entrepierna hacía el exterior, sus piernas han sido dobladas hacía atrás, contra su cabeza, pegadas al muro de forma abrupta, se nota con las telarañas sobrepuestas todo el trabajo que les ha costado, mientras su cola cae por su propio peso al suelo. Este tipo de ataduras no serían problemas, sino fuera por que las veo, a las Spinaraks, atando una y otra vez, tratando de cubrirla sin mucho éxito, pero reforzando todos los puntos que podrían ser débiles, ella está peleando, al menos, en este día.
Esto, la manera en la que ella pelea es por lo que no podemos entrar, todo el piso se encuentra ya cubierto por la miel de la Vespiquen mientras que cada súbdito macho está posicionándose alrededor de ella, las guerreras la rodean, el techo, el aire, las paredes, han dejado una especie de pasillo para los machos, pero todas ellas tenían una vista fija en aquella Garchomp, es como si fuera el mayor peligro de la cueva, pues han decidido ignorar al resto de capullos solo por ella. Entrar para cualquier Pokémon hubiera ido imposible, se encontrarían con una emboscada de un ejercito en un terreno totalmente desventajoso y pegajoso, el problema no sería derrotar a los pequeños, sino, hacerlo lo suficientemente rápido para que la reina no ataque ni inyecte su veneno, y ahora con algunos Pokémon tan fuertes como esa Zebstrika o el Pangoro… yo podría apostar que incluso un legendario tendría grandes problemas lidiando con esto.
De igual forma solo estoy analizando lo obvio, quizá busco darme alguna excusa, o solo creer que esto era inevitable, pues en este tiempo lo veo, a todos y cada uno de los machos y hembras que han sufrido de esta conversión desde el principio, solo dos semanas… solo quince días y ella tiene tal ejército, faltan unos pocos, pero seguramente son capullos, pues esta visión en el tiempo… este recuerdo, es solo gracias a la mente de la Garchomp.
Entonces ella llega, la reina, se levanta con sus alas justo encima de la Garchomp cubierta, se voltea para ver a sus súbditos y entonces mete ambas manos en la vagina de la dragona, empieza a jalar hacía lados diferentes, no entiendo por qué lo hace, y mucho menos porque no dejo de verlo… ella está jalando con fuerza, trata de abrir la vagina de la Garchomp y lo logra sin mucho esfuerzo, más y más, puedo ver la luz en las garras de la dragona, pero no es suficiente, cada que se rompe algo más de tres Spinaraks están cubriéndole de nuevo, cuando veo esto no soy capaz de creer que esta Vespiquen es simplemente una víctima, ella… ella ahora es un monstruo.
Entonces algo muy raro pasa, algo que nunca le encontraré sentido, la reina escupe algo una vez, es la única ocasión en que lo ha hecho, pero sé que es doloroso, sé que arde, eso podría ser ácido, o veneno, no lo sé, la manera en la que las caderas de Garchomp se mueven… la desesperación… la forma tan errática de querer safarse… aquello, aquello hace que no pueda evitar llevar mi pezuña hacía una de mis pequeñas tetas equinas… rayos… lo vuelvo a ver, es como si la hubiera marcado con fuego o peor… las caderas de Garchomp solo enloquecen ¿por qué me gusta tanto? Soy profesional ¡no! No debería encantarme esto, debería odiarlo, debería llorar, entonces… ¿Por qué no me puedo mover cuando veo a aquél Pangoro golpear el muslo de ella con tal fuerza que le deja una marca? detrás de él un Charizard, algunos Graveler y entonces el resto de Pokémon más débiles.
Él agarra sus piernas, las dos, su enorme miembro que le sacó un orgasmo a una Zebstrika ahora amenaza con entrar en el sexo de la Garchomp, él no parece estar jugando, lo veo y por un segundo imagino que en esa vagina no es la de mi amiga… sino la mía, solo para ser traída de vuelta a la visión cuando esa punta entra tan profundo como le es posible, de un solo movimiento, un empuje que fuerza hasta el último centímetro dentro de ella, restregando esos testículos entre las piernas de ella mientras lo hace.
Necesito sentarme, ver la visión de pie no es posible, al tocar el suelo frío puedo sentir mi propia temperatura, trato de contenerme, aprieto mis tetas contra el suelo, quizá lo frío me ayude… pero no, ni si quiera sé por que lo hago, he visto esto tantas veces y aún sigo sintiendo ese cosquilleo en mi columna cuando veo que el Pangoro saca poco a poco su enorme miembro, no por que la esté tratando de calmar, y mucho menos por que lo quiera disfrutar, sino que, ella… ella está apretando muy duro, su vagina no deja salir ese enorme miembro, y no lo hace por que ha un leve rastro de sangre alrededor del miembro del Pangoro… ¿una cortada? No… es más obvio que eso y mucho menos peligroso en la salud… es por qué… la Garchomp era virgen.
Este hecho, es más que suficiente para tirarme al suelo, poner mi pezuña hacía atrás y dejar que mi cuerpo reaccione ante mi propia pezuña, con pequeñas caricias con el fin de hacerme sentir bien, pero sigo observando.
El Pangoro ni si quiera saca todo su miembro antes de empujar sus caderas así de profundo de nuevo, sé que esto fue más que suficiente para golpear el útero de la Garchomp, además de obligarle a estirarse un poco más, pues este bruto aumenta la velocidad, el ritmo y nunca deja de meter su miembro tan profundo como le es posible, una y otra vez, una simple pose que le deja golpear ese cérvix como si fuera un simple entrenamiento.
El cuerpo de ella empieza a agitarse, moverse adelante y atrás, como si columpiara de las telarañas, sus garras pierden brillo, ella se está cansando muy rápido, seguramente al ser su primera vez le está tomando una fuerza increíble tratar de mantener algo tan grande y el dolor que conlleva ser abierta sin piedad. Me pregunto si yo sufriría así, me pregunto si el Pangoro sería tan brutal si fuera yo quien está en esa red, quizá su miembro utilice mi vagina como saco de boxeo también… ¡No! Que estoy pensando… si mi compañero me viera así…
Agito mi cabeza, pero mi pezuña no se detiene, es como tener una función privada de la depravación, no debería estar masturbándome ante la desgracia de alguien más, pero, n-no, no puedo evitarlo. Continúo observando, de hecho, no puedo no verlo, es mi deber analizarlo y mi enfermedad disfrutarlo.
Él simplemente continúa, sus movimientos no cesan, sin piedad, sin bajar su ritmo, aunque en este punto Garchomp no ha tenido ningún orgasmo puedo notar como su vagina sufre, como está siendo abierto a su extremo sin descanso alguno, más de lo que cualquiera debería intentar en su primera vez… Pero entonces ocurre, el Pangoro empieza a correrse, lo sé por su expresión y como ha detenido todo movimiento para asegurarse que hasta lo último de su miembro esté dentro, tan solo unos pocos segundos le toma a esa semilla recorrer los túneles de la Garchomp antes de empezar a gotear desde su sexo, aunque estas gotas son solo la anticipación de la explosión que sucede cuando el Pangoro no se detiene, esto solo me deja saber que efectivamente le ha llenado el útero hasta el tope, tan solo un macho fue necesario para esto, durando mucho menos que con la Zebstrika, quizá cansado de la pelea del día anterior ¿duraría menos si fuera yo quien estuviera ahí? Seguramente se correría en menos de tres segundos… sigo despistándome y pensando en una situación que solo puede ser una fantasía… pues realmente es un infierno para ella… entonces ¿está mal que lo desee para mí?
Lo que sigue no es diferente a cualquiera de las otras víctimas, el Pangoro camina hacia atrás solo cuando ha terminado por completo, golpea el muslo de ella nuevamente y entonces se hace para un lado, lo que sigue es un Charizard con un miembro igual de grande y grueso, pero su forma es diferente, parece un pene deforme, la punta está angulada desde abajo hacía arriba, donde la punta sería especialmente filosa, totalmente preparada para penetrar un cérvix… ojalá fuera el mío. Alrededor hay venas, visibles, palpitantes mientras que la carne pareciera que tiene una especie de delgados anillos que le recubren, sin mencionar alguna que otra verruga que sobresalen… mierda me hace querer que los penes equinos no fueran tan lisos.
Mi enfoque se ve cambiado cuando veo lo obvio, él agarra las piernas de la Garchomp y entonces la penetra, su pose y ángulo es el mismo que el Pangoro, pero su movimiento es increíblemente más brutal, con golpes más cortos que eventualmente se vuelven más rápido, él mueve sus caderas hacía arriba, en lugar de buscar entrar lo más profundo, busca que ella se adapte a su miembro. Puedo ver ese bulto que delinean tal monstruo en el abdomen de ella, pero, también veo como sus garras se iluminan con mucha intensidad, al mismo tiempo que trata de moverse lejos, trata de… aliviar el dolor, sí, eso es, la forma de ese miembro es brutal, un aguijón que solo busca entrar en su útero a como de lugar, sin importar que tanto daño haga en el proceso, aunque esto no sería suficiente para cortarla seguramente una invasión como piquete de Drapion no era la manera más placentera de ser violada.
No puedo evitarlo, me tiro de costado, levanto mi pierna y empiezo a masturbarme como una maldita Miltank en celo, mis tetas equinas están totalmente expuestas, mi vagina está siendo agitada como si fuera un vaso mezclador y empiezo a jadear como esos Mightyenas que esperan su turno, no tengo excusas, no tengo manera de ocultarlo, si mi compañero viniera en este momento vería a una yegua enferma dándose placer al ver a una pobre creatura siendo violada brutalmente.
Esa visión, en ella puedo ver tanto como quiera mientras alguien consciente haya estado en ese tiempo, alguien que pueda pensar más allá del instinto… o eso es lo que creo, pues noto al Charizard levantarla por el trasero, jalarla y entonces empujarla, la forzaba a columpiarse en su erección de aguijón ¿Cómo era posible que tales movimientos fueran solo instinto? Aunque las visiones de mi compañero no pueden equivocarse, debe tener otra explicación… de igual forma no importa, pues ahora noto como él también se empieza a corrar, la mantiene alzada en sus manos, apretando ese trasero tan fuerte como puede, mientras el estómago de ella se infla poco a poco, ni una sola gota sale de ella que no haya sido del orgasmo del Pangoro, y solo cuando este tipo fuego termina es que saca su miembro y la deja caer, las telerañas son lo suficientemente elásticas para dejarle rebotar sin romperse, y para este punto puedo notar las garras de la Garchomp apagadas casi totalmente… apenas van dos Pokémon salvajes… aunque también son los más fuertes de este piso.
Él Charizard saca su miembro, provocando que una cascada de esperma salga de ella, esto me excita al instante, rayos… tanta semilla, ser rellenada como un simple globo, seguramente podría llenarme a mi unas dos o tres veces más… y sino, me gustaría intentarlo. Inmediatamente dos Gravelers se acercan sin tomar más de unos segundos, la vagina de ella está palpitando, se contrae, seguramente de dolor, pero la visión que da parece que invita a los machos a continuar, como si no tuviera fin.
Ambos parecen pelear, pues tratan de tomar las poses que los otros dos machos hicieron, aunque ahora uno a lado de otro, tan agresivos y posesivos como uno pudiera esperar, aunque no toman turnos, no, ambos la penetran, fuerzan sus miembros más rugosos dentro de ella, y empiezan a follar a ritmos diferentes, cada uno hace lo que quiere, cada uno abusa de ella como le gusta, cada uno está violándola para su propia satisfacción, dos al mismo tiempo, aunque no duran mucho, pues menos que la mitad del Pangoro y menos del Charizard, la llenan de nuevo con una explosión de semen que salpica por todos lados.
Entonces los Mightyenas entran inmediatamente, quienes la montan utilizando los muslos de ella para encajar esas patas y garras y utilizarla como si fuera un trampolín, metiendo sus penes caninos hasta el nudo, sin importarles ni por un momento que tan incómodo sea para ellos, uno, después el otro, claro que cada uno la abotonaba, o al menos lo intentaban, pareciera que su tamaño era apenas un poco menor al necesario, saliendo antes de lo que era normal para ellos. Esto hacen que voltee a ver mi propia vagina y preguntarme si ellos podrían atorarse con sus nudos ¿o quizá un Arcanine sería necesario?
Y la escena seguía… ellos terminaban y los pequeños se amontonaban, Zubats, Poochyenas, Geodudes, Pikachus y todo Pokémon macho que tuvo la desdicha de entrar al dungeon en estas dos semanas, violándola sin para, abusando de ella para su propia satisfacción una y otra vez abrían esa vagina solo para correrse dentro tanto como pudieran, sin piedad, sin pausas, una y otra vez, y yo… todo lo que hago es masturbarme ante tal acto.
Doce horas, si, pasó tanto tiempo, pero en la visión, yo veía a todos y cada uno de ellos follarla sin piedad, cada pequeño Rattata, cada desesperado Mudkip, cada uno de los Pokémon macho en el reino de una reina sin consciencia, simplemente utilizando a la pobre Garchomp sin su consentimiento. Y yo… yo paso toda la media hora en mi tiempo, lo que dura la visión de este día, masturbándome, de lado, en mi espalda e incluso saltando un poco en mi pezuña, me he rendido al placer, me he rendido ante el impacto mental de esto, ahora solo me puedo imaginar el miembro de ese quinto Caterpie entrar en mí, y de como el Pangoro en su segunda vuelta es tan violento como la primera vez, mi vagina duele, sé que la de ella también, pero no tengo derecho para compararlo, yo… yo quiero esto, sigo imaginándome en ese lugar, sigo diciendo que debo parar pero entonces veo al Eevee desesperadamente correrse en la Garchomp y solo quiero que sea yo la que sea rellenada así, quiero, quiero ser… no… no puede ser… yo…
Y entonces lo veo, un nuevo contendiente, un Seismitoad llegando paso a paso con una enorme erección, él no es más grande que el Pangoro, pero su miembro… su miembro es tan largo y la forma que tiene, hay verrugas en todos lados, enormes bultos, incluso la punta es una especie de huevo que lleva al resto de su miembro, detengo mi pezuña y observo con atención, trago saliva y este momento es mi favorito.
El Seismitoad agarra los muslos de ella, sus manos pegajosa suficiente para jalarlos, y sin detenerse introduce ese miembro, la redondes de su punta provocando que la Garchomp se tense, no puedo evitar pensar que mi vagina también tendría problemas con una punta tan gorda, metiéndose muy lentamente, forzaba cada centímetro que tocaba a abrirse lo más que haya hecho hasta ese momento, me da un pequeño punzón en el vientre al pensar como se debe sentir, en especial con todas esas demás verrugas acariciando las paredes, masajeando el interior en contra de mi voluntad, y provocando exactamente eso que ha sentido la Garchomp cuando su miembro entra por completo: un orgasmo.
Puedo ver ese enorme chorro de ella ser disparado con total caos, expulsando la combinación de esperma y sus propios fluidos vaginales, corriéndose sin desearlo, forzada a sentir ese tipo de placer, todo mientras el Seismitoad la empieza a violar, a ellos no les importa si ella se corre o no, no la detendrán, pero no se detendrán tampoco si ocurre, y así como veo que ella se corre no puedo evitarlo y hacer lo mismo.
Aprieto las piernas muy fuertemente, volteo mi pezuña un poco y entonces muevo mis propias caderas para acariciar mi clítoris a través de aquella cubierta de mis labios vaginales, mis ojos se cierran y entonces el placer recorre mi cuerpo, desde mi nariz hasta mi vagina, siempre es así, mis ojos se han volteado, mi respiración se detiene y siento ese placer inmenso liberarse para dejarme poco a poco, esto hace que me pregunte si alguna vez podré experimentar un climax tan fuerte como ellas, que me obligue a expulsar mis propios líquidos en un chorro imparable… si… con esto me doy cuenta de la realidad, no puedo negarlo más, es tonto hacerlo… yo… yo quiero ser violada.
Abro los ojos poco a poco, la visión se vuelve más borrosa, ni si quiera he visto cuando el Seismitoad ha terminado, ahora es algún tipo fuego que no distingo bien, mi pezuña es un desastre y el suelo está peor, aunque no me debo preocupar, la ventaja de ser de tipo agua es que todo este desastre puedo absorberlo sin problemas, y la ventaja de ser una legendaria es que me creerán cualquier cosa que diga.
Veo esa visión el tiempo, se apaga lentamente, ese orgasmo la agotó, la desmayó, después de doce horas de abuso ella no podría más, peleó tanto como pudo y cayó como el resto, no hay más que ver, ni en la siguiente hora, menos en el siguiente día, es aquí cuando apago la visión y guardo aquellas memorias en esta placa que se me ha otorgado, sacudo mi cabeza, sé que vi todo en menos de ocho horas, pero no puedo evitar sentir que estuve ahí con ellos, con cada víctima y Pokémon, viviendo en su tiempo…
- ¡Kelly! ¡Vamos, eres la única Keldeo del mundo, debes descansar! - Escucho la voz de una de mis ayudantes al otro lado de la puerta, al parecer mi compañero del tiempo no vendrá hoy, casi ocho horas… significa que debería irme a descansar, pero no puedo evitar mirar esa placa nuevamente.
Tomo un leve suspiro, pongo la placa de vuelta en su lugar y contesto tan calmada como puedo - Ya voy - con una sonrisa salgo para ir a casa, aunque por hoy se acabó sé que tendré que buscar la forma de controlar esto, no puedo solo… excitarme cada vez que veo estas escenas, yo no, soy Keldeo, una leyenda, y muchas veces la mano derecha de Arceus… mierda, mañana tocará ver todo de nuevo y… tratar de no imaginarme estar ahí.