El otro trozo de mi corazón

Comencé a bajar, lamiendo su pecho, jugando con sus pezones, después a su barriga y finalmente a su miembro. lo tome entre mis garras y comencé a lamerlo, provocándole fuertes gemidos. seguí así, dando largas y lentas lamidas.

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Felinos de Asgard - Prólogo: La guerra de Midgard

Hilde se puso a limpiar sus pechos, de pezones rosados, hasta que rozã³ el jabã³n con estos. entonces sintiã³ ese calambre placentero de los cuales ella y sus hermanas eran privadas de sentir.

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