Tigre en la posada

Story by Oniric on SoFurry

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This is the original Spanish version of A Tiger at the Inn. Go read that one if you don't understand Spanish.

Esta es la versión original en español del cuento que subí hace unos días. Lo escribí originalmente el 2014. Es bastante más normalito que lo que suelo escribir y nada del otro mundo, pero aun así me gusta bastante.

Sinopsis: Holtz el lobo es alcanzado por una tormenta, y la posada con la que contaba para refugiarse está completamente llena. Afortunadamente, hay otro viajero que tal vez esté dispuesto a compartir su habitación. Y ese viajero justo resulta ser un tigre enorme. ¿Qué pasará? Seguro no es muy difícil de imaginar, lol.

Espero que disfruten esta historia y por favor háganme saber si hay interés en que suba mis otros cuentos en español.


-Lo siento señor, la posada está completamente llena.

-¡Se lo suplico! -rogué-. ¡Hay una tormenta afuera, déjeme quedarme aquí!

-De verdad lo siento, pero tiene que retirarse.

-Puedo dormir en el suelo, en cualquier parte. Por favor. No puede ser tan cruel.

-Me encantaría ayudarlo, créame, pero me metería en problemas. Son políticas del jefe.

El posadero era un jabalí obeso con la cara llena de cicatrices que en cualquier otro contexto pensaría que me quería asesinar, aunque honestamente había sido muy amable. Lo que no quitaba que, a la larga, me quisiera asesinar tirándome afuera con una tormenta como ésta.

-¡Tengo dinero! -seguí intentando-. ¡Déjeme dormir donde sea, le pagaré como si fuera la habitación más cara!

-Señor, por favor, no me haga tener que llamar al guardia.

Estaba a punto de romper en llanto. Contaba con esta posada, no había ningún otro refugio en kilómetros a la redonda. Si volvía a la tormenta estaba seguro que moriría.

-Hey tú, el lobo -dijo de pronto una voz grave detrás de mí.

Me volteé para ver a un tigre enorme envuelto en una chaqueta igualmente enorme que me miraba desde su altura como quien mira a un bicho asqueroso. Di un paso atrás.

-Te puedo hacer un lugar en mi habitación -dijo-. Si estás dispuesto a pagar.

Me quedé paralizado un momento. Miré al posadero, que se encogió de hombros. El tipo me daba miedo, pero era mi salvación, mi única salvación.

-Claro -dije-. Tengo dinero.

-Ven conmigo -dijo en un tono mucho más amable-. Estás empapado.

Asentí y seguí al tigre por la escalera que daba al segundo piso de la posada, cuidando de mojar lo menos posible. Se detuvo frente a una puerta, introdujo la llave y entramos. La pieza era pequeña y había una sola cama, lo que significaba que tendría que dormir en el piso, pero no me iba a poner exigente: era esto o la tormenta. El tigre se quitó la chaqueta quedando con una camiseta sin mangas bastante apretada que no ocultaba para nada unos enormes pectorales y una panza modesta. Sus brazos eran igualmente gigantescos. Me quedé como idiota mirándolo.

-Garrek -dijo de pronto, extendiéndome su mano.

-¿Ah?

-Me llamo Garrek.

-Oh, ah -dije medio atontado, estrechándole la mano-. Perdón. Yo soy Holtz.

-Holtz el lobo, lo recordaré. Conocí a un Holtz hace mucho tiempo.

-¿En serio? No es un nombre muy común.

-Bueno, él tampoco era muy común -dijo entre risas-. Era un mandril. La única vez que… -se quedó en silencio-. Olvídalo, no creo que quieras escucharlo. Vamos, sácate esa ropa mojada y sécate.

-Es que… no tengo más ropa. La tormenta me tomó por sorpresa, contaba con llegar hoy donde mi primo y…

-De aquí a mañana tu ropa estará casi seca, puedes usar cualquier cosa mía por mientras.

-Me quedará enorme -dije y ambos reímos-. Pero muchas gracias.

-Te diría que bajemos por unas cervezas, pero mejor te secas y te cambias de ropa. Veré si puedo subir unas a la habitación.

-No es necesario Garrek, no te preocupes.

-Claro que es necesario. Todo es mejor con cerveza. Ya vuelvo.

Dicho esto, salió por la puerta y me quedé solo en la pieza. Realmente había tenido suerte. De tener dictada mi sentencia de muerte, de la nada aparece un tipo que me salva la vida, que aparte de ser bastante simpático era jodidamente sexy. Pero mejor no me hacía ilusiones. Me saqué la ropa mojada y empecé a secarme. Mi pelaje es bastante grueso, así que no era una tarea fácil. Aún no había terminado y Garrek ya había vuelto.

-Ese jabalí porfiado no me quería dejar traer las cervezas acá, pero lo convencí -entró diciendo.

-¿Cómo? -pregunté haciendo lo posible por ocultar mi desnudez con la toalla.

-Le pregunté dónde quería su próxima cicatriz.

Me reí algo forzadamente.

-Es broma -dijo de inmediato-, no me puso ningún problema.

Ahora era él el que se reía, obviamente de mí.

-Bueno Holtz. Ha llegado el momento -dijo solemne- ¡de la cerveza!

Recién entonces vi que había traído un barril enorme y estaba vertiendo parte de su dorado contenido en dos jarros. Cuando estuvieron llenos me extendió uno a mí.

-¡Salud!

Chocamos nuestros jarros y bebimos. Yo estaba recién saboreando el primer sorbo y Garrek ya se había terminado su cerveza.

-¡Ah! -exclamó-. ¡Necesitaba esto!

Se sirvió una segunda cerveza y se sentó en el borde de la única cama, indicándome la silla que estaba junto a ella. Seguimos tomando, él a una velocidad increíble, mientras hablábamos y reíamos. A pesar de su apariencia hosca, Garrek era increíblemente hablador y gracioso, especialmente bajo los efectos del alcohol. En un momento la conversación giró inevitablemente a nuestras conquistas sexuales.

-Para ser honestos, Holtz -contaba Garrek-, nunca he tenido buenas experiencias con tigresas. Son extremadamente mañosas. La última me hizo esto -se levantó la camiseta y mostró una fea cicatriz que cruzaba desde su pectoral izquierdo hasta su ombligo-. Desde ese momento he sido cien por ciento interespecífico -dijo tomando otro trago enorme de cerveza.

-Vaya -dije-. Bueno, las lobas no son tan complicadas, en mi experiencia.

-En la mía tampoco -intervino, y ambos reímos.

-A veces no les gusta… quedar pegadas… -continué-. Pero eso se puede conversar antes.

-De veras que ustedes tienen ese problema -dijo entre risas-. Siempre me he preguntado qué se sentirá.

-Es difícil describirlo, la verdad. Y a las hembras de otras especies sí que no les hace ninguna gracia. Pero entre lobos nos entendemos.

-Oye Holtz, dime una cosa.

-¿Sí?

-¿Es verdad que los lobos aúllan durante el orgasmo?

-A veces… cuando el sexo es muy bueno…

-Porque yo no sé si seré tan malo follando o qué, pero a mí nunca me han aullado.

-Bueno, las hembras no suelen hacerlo.

-Tampoco me han aullado los machos.

-¿Ah? -dije sorprendido.

-¿Qué? ¿Acaso pensabas que nunca me he montado a un macho?

-No… no lo esperaba de ti.

-Ja, se nota que no me conoces. ¿Y tú? ¿Te has montado a un macho alguna vez?

Me atraganté con la cerveza y empecé a toser como enfermo. Garrek se paró rápidamente y me empezó a dar palmadas en la espalda, hasta que finalmente pasó. La toalla que tenía cubriéndome todo este rato se movió ligeramente e hizo evidente la erección que tenía desde que la conversación se puso caliente.

-Cielos, ¿tan bueno fue? -dijo riendo. No pude evitar notar que estaba mirando fijamente mi bulto.

-No, yo nunca…

Miré hacia el suelo. La verdad era que nunca había montado a un macho. Pero sí había sido montado por uno. Hace mucho, mucho tiempo, y fue el mejor sexo de mi vida. Pero nunca más se volvió a repetir, y desde ese entonces he vivido deseando secretamente volver a ser follado hasta perder la conciencia por un macho bien, bien macho, pero nunca lo he querido admitir.

-Mira Holtz, te tengo una propuesta. Me caes bien, así que si no te gusta, haremos como si no hubiera dicho nada, me pasarás el dinero que me debes por dejarte dormir en mi habitación, nos iremos a dormir y mañana cada uno seguirá su camino. Así que no te sientas obligado, ¿de acuerdo?

-¿Qué… qué clase de propuesta? -dije algo angustiado, sin levantar la mirada.

-Te voy a ser bien franco. He visto como me miras. Puedo darme cuenta que me deseas.

-Yo… -empecé.

-No me interrumpas -dijo cortante-. Hace mucho, mucho tiempo que no follo, y estoy terriblemente acumulado. Ayúdame a liberar tensiones, y no te cobraré por dejarte dormir aquí. Sé que en el fondo quieres. Y bueno, aunque no quieras, supongo que podrías hacerlo de todos modos y usar ese dinero en algo más interesante, tampoco es algo tan terrible. Tú decides.

Recién entonces subí la vista. Me estaba mirando a los ojos. Y los míos se desviaron ligeramente hacia abajo, hacia sus pectorales, hacia sus brazos, hacia su panza, hacia su bulto. Y entonces prácticamente me lancé sobre él y le comencé a desabrochar el pantalón.

-Supongo que eso es un sí -rio Garrek.

Busqué en su ropa interior hasta encontrar un hermoso pene rosado levemente duro, y no dudé en metérmelo a la boca. El sabor era agrio pero no desagradable. Empecé a chupar como si mi vida dependiera de ello. Lo que, en cierto modo, no estaba tan lejos de la realidad.

-Guau -dijo el tigre- Qué voraz.

Seguí chupando y sentí como el pene se iba endureciendo dentro de mi boca. Era como si no hubiera nada más en el mundo que mi hocico y su miembro. Sentí sus manos sobre mi cabeza, y me comenzó a acariciar suavemente. Era raro sentir un gesto tan gentil de alguien con una apariencia tan ruda, especialmente en un momento como éste, pero no iba a alegar. De pronto alejó mi cabeza y me hizo retroceder.

-No tan rápido -dijo-. Disfrutemos esto.

Se puso de pie y me invitó a hacer lo mismo. Mi toalla terminó de caer al suelo. Ambos estábamos completamente erectos Mi nudo se había formado en la base de mi pene y noté que Garrek lo miraba con curiosidad. Se quitó la apretada camiseta y al fin pude ver de cerca su hermoso pecho, cruzado diagonalmente por la cicatriz. Me acerqué a él y comencé a acariciar su pecho, a sentir los firmes músculos de sus pectorales bajo la ligera capa de grasa. Entonces tomó mi hocico, lo levantó… y me besó. Sentí el sabor a cerveza. Su lengua era áspera, y la sentí explorar todos los sectores de mi boca, mientras la mía se asomaba tímidamente por primera vez en la boca de otro macho.

No sé cuánto habrá durado el beso, pero de pronto me encontraba besando su pezón derecho, mientras él acariciaba mi espalda. Mi lengua viajó lentamente por su pecho hasta encontrar su axila, a lo que él respondió levantando el brazo y dejando el camino libre. Tenía un olor profundo, a tierra, a macho, y el sabor era igualmente intoxicante. La lamí lentamente mientras respiraba hondo, sintiendo toda su esencia. Bajé por su costado hasta arrodillarme y encontrarme nuevamente con su miembro. El olor era aún mejor que el de su axila. Busqué sus testículos y comencé a jugar con ellos, presionándolos levemente con mi mano mientras lamía la base de su pene. Mi otra mano se fue moviendo por sus caderas y comencé a acariciar su trasero. Me acerqué a su ano y puse un dedo sobre la entrada a su orificio.

-Ahí no -dijo.

Me detuve y lo miré. Estaba jadeando y se había comenzado a acumular sudor en su pelaje. Me estaba mirando.

-Sólo… sólo sigue, ¿quieres? -dijo finalmente-. Pero eso está prohibido.

Volví a lamer su pene y puse una mano en cada nalga, apretándolas. Lo volví a mirar, y asintió. Me metí el rojo miembro en la boca y comencé a succionar su cabeza, mientras masajeaba su trasero con movimientos circulares.

-Oh… oh…

Puso sus dos manos detrás de mi cabeza y me apretó hacia su cuerpo, metiendo su pene hasta el fondo de mi hocico. Entonces empezó a arremeter como si se estuviera follando mi boca. Me quedé quieto, después de todo Garrek tenía el control ahora. Yo sólo chupaba.

-Los lobos… tienen… la mejor… lengua… del mundo -decía entre embestidas.

Estuvo así un buen rato y luego se detuvo, sacando su miembro y dejándome respirar algo de aire fresco.

-¿Quieres pasar a lo siguiente? -me dijo-. Sabes lo que viene ahora, ¿cierto?

Asentí.

-Si en cualquier momento quieres que me detenga, dímelo enseguida. No quiero hacerte daño.

Dicho esto se agachó y me volvió a besar, pero fue un beso corto, de unos segundos.

-Vamos, a la cama.

Me ayudó a ponerme de pie y se sacó rápidamente las botas y el pantalón, quedando tan desnudo como yo. Lo contemplé maravillado. No le había prestado demasiada atención, pero su pelaje era hermoso, sumamente brillante. Parecía un dios rayado. Y estaba allí, desnudo frente a mí.

-Ponte en cuatro patas -dijo-. Quiero montarte como un lobo, je je.

“Como esa otra vez", pensé, pero no dije nada y le hice caso. Me puse sobre la cama como me dijo y rápidamente sentí que Garrek levantaba mi cola y comenzaba a lamer apasionadamente mi ano con su áspera lengua. La sensación era increíble.

-Ah… -gemí cuando comenzó a hacer presión con su lengua.

Poco a poco fue abriéndose paso, devorando mi ano. Cuando se retiró, reemplazó la lengua por un dedo, que entró fácilmente, y luego fueron dos. Metió y sacó esos dos dedos varias veces, y luego volvió a darme una lamida. Se puso de pie y lo escuché escupir y esparcir su saliva por su pene con sus manos. Y lo siguiente que sentí fue su glande en mi entrada amenazando invadir.

-¿Estás listo?

-Sí… -dije apenas audible.

Entonces me tomó de las caderas y comenzó a introducir. Dolía. No era tan grande como el de aquella vez, y Garrek era mucho más gentil… pero había pasado tanto tiempo…

-¡Mierda! -grité, cuando el dolor fue demasiado.

-¿Quieres que pare?

-¡No! ¡Sigue, por favor! ¡¡¡AAAAAAARRRGGG!!!

Garrek continuó hasta que sentí sus testículos chocar contra mi trasero.

-Pasó lo más difícil -anunció-. Estoy adentro.

Yo estaba jadeando. El tigre me dio unos segundos de misericordia para que recuperara la respiración y entonces retrocedió unos centímetros antes de volver a empujar. De a poco fue aumentando el ritmo, y de a poco el dolor fue desapareciendo, convirtiéndose en un placer inmenso. Garrek había alcanzado un ritmo constante y arremetía como una bestia.

-¿Te gusta? -dijo Garrek.

-Sí…

-¿Sigues siendo un lobo, Holtz, o ahora eres mi perrita?

-No… no… soy un lobo.

-¿Estás seguro, Holtz? -dijo mientras aumentaba la velocidad de las embestidas- ¿Un lobo macho?

-Un lobo macho.

-¿Y cómo es que te están montando como a una perra?

-No soy una perra -dije seguro-. Soy un lobo macho, totalmente macho, que simplemente le encanta tener un pene de tigre en su culo. Eso es todo.

-Vaya -dijo Garrek, deteniéndose por un momento-. Esto es nuevo. Me agrada.

Siguió embistiéndome cada vez más fuerte, mientras ambos jadeábamos. Bajó su cuerpo hasta que su pecho tocó mi espalda y me abrazó, sin detenerse en ningún momento, mientras mordisqueaba suavemente mi cuello.

-He escuchado rumores sobre los lobos machos -dijo de pronto, con aire misterioso-. Dicen que aúllan si tienen un orgasmo suficientemente bueno. ¿Aullarás para mí?

-Eso depende de ti -dije sonriendo, y Garrek también río.

-Entonces me esforzaré al máximo.

Sacó su pene de mi ano por primera vez desde que lo metió, y me hizo darme vuelta y recostarme sobre mi espalda. Tomó mis piernas y se las puso sobre los hombros, mientras alineaba su arma para retomar el ataque. Esta vez entró rápido y sin resistencia, y comenzó a penetrarme de tal forma que masajeaba mi próstata y me hacía retorcerme de placer. De pronto dejó caer mis piernas, se abalanzó sobre mí y me besó, mientras acariciaba mi pecho y pellizcaba mis pezones suavemente.

-Necesitaba esto -me dijo, al oído-. Cualquier puta me hubiera sacado del apuro, pero esto… esto es mucho mejor que una puta.

Se incorporó y siguió embistiéndome. Yo no podía más de placer y gemía descontroladamente. Garrek había empezado a gruñir. Daba un poco de miedo, pero también era muy sexy. Entonces aumentó la velocidad tremendamente, mientras gruñía cada vez más fuerte, y de pronto sentí su pene explotar, inundando mi interior de semen felino. Poco a poco fue desacelerando, mientras mi recto se rebalsaba y comenzaba a chorrear esperma alrededor de su miembro.

-Oh, dioses -jadeaba Garrek, respirando entrecortado-. Sabía que tenía… que ofrecerte dormir… conmigo… oh… oh…

Se desplomó sobre mí con todo su peso, haciendo que su pene finalmente saliera de mi ano y dejara escurrir toda su semilla sobre las sábanas. Me quedé suspendido, tratando de analizar lo que acababa de suceder. Y entonces, escuché un ronquido junto a mi oreja. ¡Se había quedado dormido! Vaya…

Había sido increíble, pero necesitaba eyacular desesperadamente. Traté de deslizarme hacia un lado hasta que me liberé del peso del tigre, y empecé a masturbarme. Entonces Garrek se incorporó bruscamente.

-¡¡NO!! -gritó, haciéndome saltar de la sorpresa.

-¿Qué pasa? -pregunté confundido.

-¡No hagas eso! Tengo que… tengo que hacer… que aúlles.

-¿Ah? Oh, Garrek, no te preocupes, fue el mejor sexo de mi vida. Duerme tranquilo.

-No hasta que aúlles.

Se levantó y de pronto lo tenía entre mis piernas lamiendo mi pene desde el glande hasta el nudo. Guau, era algo surreal, tener a ese tigre descomunal haciéndome eso. Su lengua se movía entre mi miembro, mis bolas y mi ano que aún goteaba su propia semilla. Estuvo un buen rato ahí, y luego me besó. Pude sentir el agrio sabor de su semen. El placer era demasiado, estaba al borde del orgasmo. Justo entonces se detuvo.

-Holtz… -susurró-. Quiero… quiero que me montes.

-¡¿Qué?!

-Quiero saber qué se siente… estar pegados…

-Pero dijiste… dijiste que eso estaba prohibido… -dije confundido.

-Haré una excepción contigo. Por favor, Holtz.

-Está bien -dije, aún sin creer lo que me estaba pidiendo-. Si tú quieres.

-Hazlo Holtz, por favor -suplicó poniéndose en cuatro patas sobre la cama y separando bien las piernas-. Móntame.

-Va a doler -le advertí.

-No importa. Hazlo rápido. Quiero sentirte dentro de mí. No te preocupes del dolor, sólo móntame. Móntame con toda la brutalidad de la que seas capaz.

-Eh... está bien…

Esto se estaba poniendo demasiado extraño. Pero la verdad era que la idea de romperle ese lindo culo “prohibido" a este tigrecito me excitaba de una manera extraordinaria. Así que no le di más vueltas y me puse a trabajar. Me situé tras él y vi su musculosa espalda rayada y su agujero a mi disposición, y casi me dio risa. Metí mi pene en su orificio, y sorprendentemente, no estaba tan apretado como esperaba. Lo metí hasta el fondo sin problemas, dejando sólo el nudo afuera, y comencé a embestir.

-Muérdeme -dijo Garrek.

Le hice caso y lo mordí en el cuello suavemente.

-¡Más fuerte!

Apreté hasta que sentí el sabor de la sangre. Garrek gritó, pero no me dijo que parara, así que no lo hice. Apreté sus pectorales con mis manos mientras seguía arremetiendo contra su culo.

-¡¡¡HOLTZ!!! ¡¡¡FOLLAME!!!

Aumenté la velocidad a mi límite y sentí cómo se acercaba mi orgasmo. Mi nudo entró en el ano de Garrek en el instante de placer máximo, y aullé.

-¡¡¡¡¡AAAAAÚUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!!!!

Aullé. Aullé como nunca antes había aullado. No me importaba que toda la posada se enterara, no me importaba que todo el mundo se enterara. En ese momento sólo éramos Garrek y yo.

No recordaba haber eyaculado tanto semen en toda mi vida. Y estaba todo allí, en el ano de este hermoso tigre, atrapado por mi nudo y sin poder escapar. Garrek se desplomó sobre la cama, y yo caí encima de él. Entonces vi las lágrimas.

-¿Por qué… estás llorando?

-Holtz… ¿no te das cuenta? -dijo sonriendo-. Al fin pude hacer aullar a un lobo.

Sonreí, y lo abracé. La noche estaba recién empezando.