blanco y negro sobre rojo
Entonces las manos de mark se posaron sobre sus caderas. al igual que joss deslizaba las manos por su espalda, deslizando el pelaje marrón, largo y fuerte, él lo hacia con el del dálmata, corto, fino y frágil... paralelos a ellos mismos.
Corazon Orochi
El jabón en sus manos hacia que enuos sintiera un gran placer, haciendo que su verga se pusiera más y más dura. paso entonces a los testículos, noto entonces que apenas cabían en sus manos.
Conociendo a la familia
Las firmes manos del dragón acariciando los enormes pechos recién dejados al descubierto y dándoles un leve apretón.
Aventura Transandina: FIESTA
- se escucha desde la distancia y solo unos segundos antes de que una mano tire de la cortina y sorprenda al lobo y al cervido completamente anudados...
Tu eres mi mundo.
Leo acompañaba con gestos de su mano cada palabra, y miraba por encima de la pizarra a aquel semental. el caballo observó extrañado la mano del tigre, que parecía dominar aquellos raros gestos.
La ley del ninja
Se acercó con cuidado, posando la mano en el hombro izquierdo del lobo, quien miró hacia la izquierda.
Mercenario
Dudando un poco, adam acercó su mano al escroto del lobo y comenzó a acariciarlo, pasó su mano sobre los testículos y la vaina, que palpitó un poco por el roce. continuó tallando los genitales de nahual hasta que estuvieron bien limpios.
Crónicas de la Frontera: Capítulo XII
-confesó, pasándose el dorso de la mano por los ojos.
Orken's Diary (4/???)
Su brazo me rodeaba y su mano la puso sobre mi cadera y con la otra sostenia su libro.
A través de tu ventana
Francis se despidió del tigre ofreciéndole su mano derecha. aprovechó el momento para pegar su cuerpo al de leo y susurrarle algo al oído. -gatito.
Vidas entrelazadas 20 (Dean-I)
Unos hilos gruesos entrecruzados pasaban por el medio, que estaba abierto, de modo que una vez puesto el guante sobre la mano, y tirando de los hilos, éstos cerraban la parte abierta del guante y lo ajustaban perfectamente a su mano.
Lujuria
La situación le impedía negarse, y no pasó mucho hasta que las manos del equino le despojaran de su cinturón. después fue el turno de sus jeans.